Viuda de William Morgan confía en repatriar sus restos
GLENN GARVIN GGARVIN@MIAMIHERALD.COM
02/21/2015 10:50 PM 02/21/2015 11:16 PM
La decisión del presidente Obama de descongelar las relaciones
diplomáticas con Cuba podría estar a punto de dar su primer resultado
concreto: una conclusión exitosa de una campaña de cinco décadas por
repatriar los restos de William Morgan, el controversial "comandante
yanqui" que ayudó a poner a Fidel Castro en el poder para ser ejecutado
más tarde por tratar de derrocarlo.
"Todo luce bien, por fin, muy bien", dijo la viuda de Morgan, Olga
Goodwin, al Miami Herald desde su casa en Toledo, Ohio. "Mi abogado fue
a Roma y le llevó una carta al Papa Francisco pidiéndole su ayuda, y
parece que el Papa va a hacerlo".
Fue el argentino Francisco, el primer Papa latinoamericano, cuya
intervención ante el presidente Obama y el líder cubano Raúl Castro hace
casi dos años, el que dio inicio a las negociaciones que llevaron a la
convocatoria de diciembre de que Washington y La Habana reanudarían sus
relaciones diplomáticas rotas en 1961.
Gerardo Rollison, abogado de Goodwin, Ohio, que ha trabajado en el caso
por siete años, declinó hacer comentarios de los detalles de su visita a
Roma o incluso confirmar que viajó allá. "Pero puedo decir que ahora me
siento más optimista que nunca antes de que vamos a lograr esto", dijo.
Si los restos de Morgan son traídos de vuelta, eso pudiera crear alguna
conmoción en Miami, donde algunas familias han pasado años tratando de
recuperar los restos de sus seres queridos que murieron en el 1961
durante la invasión de Bahía de Cochinos.
A excepción de la hija de un piloto de un bombardero estadounidense que
volaba para la CIA que fue derribado durante los combates, no se sabe de
ningún otro que haya tenido éxito. La mayoría ni siquiera ha podido
averiguar dónde están enterrados sus familiares.
"Los Castro han mantenido celosamente el secreto sobre dónde están
enterrados, e incluso sobre si fueron enterrados", dijo Janet Ray, quien
bombardeó a Fidel Castro con miles de cartas y telegramas durante más de
10 años antes de conseguir que le fueran entregado los restos de su
padre piloto, Pete. "Es algo muy emocionante".
Incluso los familiares de los enemigos del régimen de Castro que no han
intentado recuperar sus restos a veces han descubierto que el gobierno
cubano los utiliza como una macabra moneda de cambio. La familia de
Howard Anderson, ejecutado en 1962 después de que fuera acusado de
espiar para Estados Unidos, decidió que él había amado tanto a Cuba que
debía permanecer enterrado allí.
Pero cuando su hija Bonnie, entonces reportera del Miami Herald,
escribió un artículo largo y conmovedor acerca de su primera visita a la
tumba de su padre en La Habana en 1979, le fue prohibido regresar a la
isla durante casi dos décadas. Cuando finalmente se le permitió volver
en como productora de CNN en 1998, visitó la tumba de nuevo.
"Quedaba sólo un agujero abierto en la tierra", dijo Anderson la semana
pasada. "El cuidador, a quien había conocido en mi primera visita, me
dijo que después de que mi artículo fue publicado, alguien del gobierno
le ordenó desenterrar el cadáver y tirarlo a la basura".
William Morgan era un obrero de 29 años, que había servido en el
ejército de Estados Unidos y trabajó como guardia de un bar y cobrador
de deudas cuando se marchó a Cuba en 1957 para unirse a la guerra de
guerrillas que se libraba contra el dictador Fulgencio Batista.
Su experiencia militar en Estados Unidos resultó muy valiosa para las
fuerzas antibatistianas, en su mayoría estudiantes y campesinos que
sabían poco de armas o tácticas. Condujo a sus tropas rebeldes a la
victoria en varias batallas clave en las montañas del Escambray, y
aunque su español era limitado, fue ascendido al rango de comandante.
Como uno de los pocos americanos que estuvo en las filas de los
rebeldes, Morgan fue un personaje popular en las entrevistas para los
medios de comunicación de Estados Unidos, a quienes les aseguró que
Fidel Castro no era comunista. Castro reciprocó los cumplidos,
proclamando que Morgan era "el tipo de norteamericano que Cuba
necesita". Las actividades de Morgan atrajeron el interés tanto de la
CIA como del FBI, y su ciudadanía estadounidense le sería eventualmente
revocada.
La lealtad de Morgan a Castro continuó después de que los rebeldes
sacaran a Batista del poder en los últimos días de 1958 y que Castro se
declarase primer ministro. Morgan, que se había casado con su compañera
de guerrilla Olga Rodríguez y se estableció en Cuba para operar un
criadero de ranas, tomó las armas una vez más para ayudar a Castro
aplastar un intento de golpe de Estado respaldado por el líder de
República Dominicana, Rafael Trujillo.
Y continuó insistiéndoles a los periodistas que, aunque el gobierno de
Castro seguía insistentemente moviéndose hacia la izquierda, este no era
comunista. Pero sus entrevistas contenían ahora algunas advertencias.
"Si algo me pasara", le dijo a un reportero de la revista Look,
"entonces sabrán que los comunistas han asumido el mando".
Para fines de 1960, Morgan concluyó que eso era exactamente lo que había
sucedido, y empezó a almacenar armas para un levantamiento en contra del
gobierno cubano. Pero Castro dio el primer golpe, arrestando a Morgan en
octubre de 1960 y ejecutándolo cinco meses más tarde. La muerte de
Morgan se convirtió en una leyenda en Cuba luego de que desacatara la
orden de arrodillarse frente al pelotón de fusilamiento y le dispararan
primero a las rodillas, para rematarlo luego que cayera al suelo. Según
documentos oficiales cubanos, fue enterrado en el vasto Cementerio de
Colón de La Habana.
La madre de Morgan, Loretta, empezó una campaña esporádica para
recuperar su cadáver poco después de la ejecución. Su esposa Olga –quien
fue arrestada poco después de Morgan y cumplió una condena de 11 meses
de cárcel– se le unió tras huir de Cuba en el éxodo del Mariel en 1980 y
llegar a Ohio. Olga continuó incluso después de casarse de nuevo en 1985
y de que Loretta muriera en 1988.
Sus esfuerzos se hicieron más serios en el 2008 cuando contrató a
Rollison para que la ayudara. Aunque fueron lastrados por la
indiferencia de la administración de George W. Bush –que se negó a
conceder a Rollison el permiso especial necesario para que pudiera
viajar a Cuba a hablar con el gobierno de Castro– sus actividades
empezaron a generar publicidad.
Un extenso relato de la vida y la muerte de Morgan apareció en la
revista The New Yorker, y el actor George Clooney compró la opción a los
derechos de hacer la película. Los periodistas galardonados con el
Premio Pulitzer Mitch Weiss y Michael Sallah (quien trabaja ahora para
el Miami Herald) acaban de publicar un libro sobre Morgan, The Yankee
Comandante (El comandante yanqui).
El ex presidente Jimmy Carter hizo labor de cabildeo ante el gobierno
cubano para que devolvieran sus restos, aunque no tuvo éxito. Después de
la elección del presidente Obama, Rollison pudo conseguir el permiso
para viajar a Cuba. Pero la mejor noticia para Goodwin fue el anuncio
hecho en diciembre sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas.
"De representantes a senadores y personas en los departamentos de Estado
y del Tesoro, nuestros esfuerzos han sido escuchados de manera amistosa,
y esos esfuerzos continúan", dijo Rollison. Aunque es probable que el
embargo económico de EEUU a Cuba, el cual sólo puede ser levantado por
el Congreso, continuará como hasta ahora incluso después de que se
restablezcan las relaciones diplomáticas, Rollison dijo que sus
conversaciones con funcionarios le han llevado a considerar que "dentro
de los límites de las leyes imperantes, existe un mecanismo que podría
permitir la repatriación de los restos de William Morgan".
La comunidad del exilio de Miami ha apoyado en gran medida la campaña de
Goodwin (e incluso recaudó $2,300 para ayudar con los gastos si los
restos fueran repatriados) pero algunos siguen mostrándose escépticos de
que tenga éxito.
"Mi madre trató durante mucho tiempo de conseguir la devolución del
cadáver de mi padre, pero el gobierno cubano no cooperó con ellos, y la
Cruz Roja no pudo hacer nada", dijo María Werlau, directora ejecutiva
del Archivo Cuba, cuyo padre, Armando Cañizares, murió en la Bahía de
Cochinos cuando ella tenía 18 meses de edad.
"Personalmente, yo no tengo interés alguno en recuperar su cadáver. Yo
no voy a gastar un centavo en ese régimen. Pero sería bueno saber dónde
está enterrado, tener una tumba marcada con su nombre".
Ray, quien acabó ganando la batalla para recuperar el cadáver de su
padre, dijo que su éxito probablemente hará las cosas más difíciles para
los demás. "A ellos les salió de verdad el tiro por la culata cuando
dejaron ir a mi padre", dijo. "Ellos lo habían mantenido refrigerado en
una morgue todos estos años, como una especie de trofeo para los mostrar
a los visitantes de izquierda, y cuando el cadáver llegó a Estados
Unidos se le pudo hacer la autopsia.
"La autopsia demostró que él no había muerto al estrellarse el avión,
sino que había sido ejecutado en tierra con una bala disparada a
quemarropa en la cabeza. De modo que en lugar de recibir crédito por un
gran acto humanitario, Fidel Castro acabó quedando muy mal".
Source: Viuda de William Morgan confía en repatriar sus restos | El
Nuevo Herald El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article10909343.html
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