El torpedo del Comandante
febrero 4, 2015 2:27 pm·
Cuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) Muchos esperaban
ansiosos que Fidel Castro, si no estaba muerto o en estado vegetativo,
como se rumoraba, escribiese algo para saber su opinión respecto a las
negociaciones entre Cuba y Estados Unidos. Querían saber si el
restablecimiento de las relaciones diplomáticas significaba la
conclusión de la guerra particular contra los Estados Unidos que juró en
la Sierra Maestra, inspirado por una bomba made in USA que no llegó a
explotar, el billete de 10 dólares que el tacaño de Roosevelt rehusó
enviarle a Birán o cualquier otro agravio que le hayan podido infligir
los yanquis antes de 1959.
Y entonces, el Comandante disparó un torpedo a las negociaciones al
dejar por escrito su reluctancia y su desconfianza. Ya de paso, dio una
nueva fe de vida – ¿la número cuánto?-, irrefutable por su tono y
estilo, y mucho más creíble que la carta que puso a hacer pucheros al
Pibe Maradona.
El torpedo, con sus eventuales implicaciones, se puede leer de muchas
formas: salva la honrilla del Comandante, mantiene intacta su leyenda de
que nunca ha transado con los yanquis, se libra de responsabilidades por
lo que pueda traer el acercamiento al enemigo, infunde confianza y
tranquiliza a los sectores retranqueros e inmovilistas que podían
sentirse desconcertados, y da certeza –a los que lo puedan poner en
duda- de que Raúl Castro está realmente al mando y en uso de sus
prerrogativas, aun cuando discrepe de sus decisiones.
Por lo pronto, el general-presidente le ha levantado a Obama el listón
de las negociaciones, ya de por si difíciles y expuestas a numerosos
escollos: ahora, sin hacer concesiones, no solo exige el levantamiento
del embargo-bloqueo, sino también indemnizaciones calculadas de manera
nada conservadora, y la devolución a Cuba del territorio que ocupa la
base naval norteamericana de Guantánamo desde hace 115 años.
No sé por qué hay tantos asombrados por el torpedazo. ¿Se podía esperar
otra postura del tozudo Comandante? ¿Acaso no ha buscado estropear
siempre, de un modo u otro, desde los tiempos de Eisenhower, todos los
intentos de acercamiento con los Estados Unidos?
Demasiado iluso fue Kennedy, luego de la crisis de los misiles
soviéticos y poco antes de su asesinato en Dallas, cuando albergó la
esperanza de que Fidel Castro dejara de exportar la subversión a
Latinoamérica, se alejara de los soviéticos y adaptara su paso al de
otros líderes socialistas como el mariscal Tito y Sekou Toure a cambio
de ser tolerado por los Estados Unidos.
Pese a tener expectativas más modestas, también Carter y Clinton
fracasaron en el empeño. Es harto improbable que Obama tenga mayor
suerte en los menos de dos años de mandato que le quedan.
Solo el conflicto con la mayor superpotencia del planeta pudo permitirle
a Fidel Castro trascender en el escenario mundial como un líder a tener
en cuenta, sino por su poderío real, al menos por la algarabía.
A estas alturas, con su revolución y su salud en reversa, Fidel Castro
no va a renunciar a la enemistad con los Estados Unidos, que es lo único
que le va quedando para ocupar el lugar en la historia que tanto ambiciona.
Para Cuba actualidad: luicino2012@gmail.com
Source: El torpedo del Comandante | Primavera Digital -
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