Los bañistas, cortometraje satírico sobre la realidad cubana
En sus pocos minutos de duración, resume el infortunio que los cubanos
de a pie, y la manera que encuentran para sortear los escollos en sus
vivencias cotidianas
viernes, febrero 13, 2015 | Marcia Cairo
LA HABANA, Cuba. -Ayer se estrenó en el espacio televisivo Lente joven,
del Canal Cubavisión, El cortometraje Los Bañistas, del guionista y
director de cine Carlos Lechuga. Ha sido premiado en diversos certámenes
nacionales e internacionales, como el Hugo de Plata de Chicago, el
Premio Coral del Festival de La Habana, y la Primera Mención en el
Festival Latinoamericano de Amberes, Bélgica.
En sus pocos minutos de duración, resume el infortunio que los cubanos
de a pie, y la manera que encuentran para sortear los escollos en sus
vivencias cotidianas.
Trata de un profesor de natación que debe a entrenar a un grupo de niños
de primaria para una competencia, pero el trabajador encargado de llenar
la piscina le avisa que el motor del agua se ha averiado, por lo que
resulta imposible hacer el entrenamiento. Contrariamente a la
resignación, el personaje se agarra al "clavo caliente", que no es más
que un mecanismo de defensa por la falta de oportunidades que en forma
de muro de contención se le manifiesta y debe solucionar, o perece en la
lucha.
Además de maestro de natación, el personaje protagónico (caracterizado
por el actor Osvaldo Doimeadiós), se dedica a la venta de tela y frascos
de yogurt, pues su salario no cubre todas las necesidades y apenas
alcanza para mantener a la familia. De manera tristemente humorística,
comienza la verdadera ejercitación: el maestro y los niños, tocan
puertas y ofrecen los productos con cara de lástima, esta complicidad
los ayuda a ganar tiempo.
El color de la tela (rojo), que nadie quiere comprar, es quizás el
símbolo del comunismo, la utopía promisoria de un futuro que nadie
necesita. Los niños son la fuerza motora que no le teme a nada.
Los escenarios por donde emprenden los personajes su odisea de
mercaderes, nos muestran la soledad del campo, una barriada pobre, donde
las paredes macilentas están llenas de borrosos mensajes
revolucionarios, y la pintura descolorida de un héroe. Mensajes no tan
subliminares de un país con una arruinada ideología.
Con el saldo de la venta, llegan a una instalación donde existe una
piscina con todas las condiciones, pero no pueden acceder a ésta, pues
se encuentra alquilada por unos jubilados. Entonces aparece el
estereotipo del vividor-oportunista que está a cargo, y se niega a
aceptar el exiguo soborno del profesor (unos pesos y cinco pomos de
yogurt), "lo quiero todo", le dice, "me arriesgo a perder mi puesto de
trabajo". Surge el dilema: paga y se queda sin un centavo para que los
chicos usen la piscina, o le lleva el dinero a su familia.
Alentador final de los niños braceando y moviendo los pies, encima de
sillas en sustitución al agua de la piscina. Se ve la imagen de una
anciana que baila sin zapatos y sin música.
Queda claro: la alegría y el optimismo del cubano no entienden de frenos
ni de mordazas.
Source: Los bañistas, cortometraje satírico sobre la realidad cubana |
Cubanet -
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