Monday, May 9, 2016

Participar y asumir el debate

PEDRO CAMPOS, La Habana | Mayo 09, 2016

El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), al aceptar discutir
en las bases del Partido y por toda la población sus documentos
centrales sobre la "conceptuación del modelo económico-político y
social" y el "plan perspectivo de la economía nacional hasta el 2030",
así como el proyecto de nueva Constitución, que será sometido a
referendo, está brindando la oportunidad de que se inicie un proceso
democratización de la sociedad cubana.

Lograrlo depende de la participación efectiva de todos los cubanos.

No fue una dádiva del Partido-Gobierno-Estado, fue el resultado de las
demandas de miles de militantes en sus núcleos y de la defensa pública
de muchos militantes y no militantes de su derecho a opinar, y
especialmente de la campaña que desarrolló la amplia izquierda
democrática existente dentro y fuera del partido.

Vale recordar el llamado público del militante de base del PCC, Paquito
el de Cuba, del periódico Trabajadores, las miles de entradas de cubanos
a los sitios digitales oficiales demandando el debate en las bases, los
múltiples artículos publicados por la izquierda democrática en la
blogosfera cubana y en los medios alternativos. Todos ellos se
convirtieron en una formidable campaña de opinión pública que fue la que
llevó a la dirección del Partido a ser receptiva con la necesidad de
realizar esa consulta con sus bases y con el pueblo.

Nunca quedó tan claro que la dirección del Partido anda por un lado y su
base por otra. Se hizo evidente que en las filas del PCC no hay
unanimidad y que su unidad solo es posible en la diversidad. El 1er
Secretario parece haberlo entendido.

Ni la dirección del Partido, ni la militancia de base, ni el pueblo
cubano deberían subestimar ese suceso ni mucho menos los eventuales
resultados de esas discusiones. Ya la dirección del Partido ha expresado
que va a "preparar a los cuadros que van a dirigir la discusión",
adelantando su interés en tratar de controlar el debate verticalmente.

Pero el llamado es a debatir y no a aprobar, así que no tendrá que
aprobarse lo que venga. Todas las opiniones deberán ser presentadas,
escuchadas, divulgadas y elevadas, incluso las que no se compartan. Son
las bases del Partido y la sociedad las que deben decidir por dónde
deben ir ellos mismos respectivamente.

Pero más allá de eventuales limitaciones, es una buena oportunidad para
que todos los cubanos con opiniones sobre estos asuntos participen en
los debates y de esta forma contribuir a democratizar la vida política
del país y a promover un proceso desde abajo que, con medios y métodos
afines (respeto, lenguaje adecuado, sin imposiciones, sin amenazas ni
violencias de ningún tipo, sin exclusiones, y demás).

En estas discusiones deberían comprometerse todos los cubanos, de dentro
y de fuera, de todas las visiones políticas, y todas las ideas deben
hacerse llegar a todos los demás cubanos y desde luego al convocante, el
Comité Central del PCC. No es rendirle pleitesía, cumplir orientaciones,
ni aceptar imposiciones: es participar para hacer valer los criterios de
todos. Se van a debatir los documentos oficiales y las ideas que todos
seamos capaces de exponer. El proceso lo está abriendo el Partido, pero
son los ciudadanos los protagonistas.

En la medida en que todos estemos informados del pensamiento de las
mayorías, la sociedad cubana podrá reconocerse mejor a sí misma y
encarar más democráticamente su futuro inmediato y posterior.

Desde luego, un proceso plenamente democrático tendría que ser abierto,
amplio, horizontal, donde todos los cubanos sepamos lo que piensan los
demás, se abran webs para los debates públicos, la prensa oficial
publique en sus páginas las discusiones y lo que les escribe el pueblo,
y se permitan cabildos abiertos y reuniones de todos los que deseen
participar en los debates.

Lograr que así sea está en manos de la ciudadanía, no solo del PCC. Hay
que participar y asumir el debate.

Estos debates deben servir de ensayo para la discusión del proyecto de
nueva Constitución, el cual será sometido luego a referendo.

El PCC es el único partido en Cuba. Si quiere representar los intereses
de todo el pueblo cubano debe abrirse a todos y dejar atrás sectarismos
y exclusiones y permitir que, libremente, todo el que lo desee, exprese
sus criterios, proponga soluciones y luego sean debatidas también por
todos los cubanos.

En dependencia de la participación de los de abajo, el debate sería otra
intrascendente "consulta" más, o la apertura de un proceso de
democratización de la vida política del país.

Source: Participar y asumir el debate -
http://www.14ymedio.com/opinion/Participar-asumir-debate_0_1995400441.html

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