Saturday, February 20, 2016

Una visita más simbólica que política

Una visita más simbólica que política
YOANI SÁNCHEZ, La Habana | 18/02/2016

La última vez que un presidente de Estados Unidos visitó Cuba no se
había inaugurado el capitolio de La Habana, moría el estelar lanzador de
béisbol El Diamante Negro y mi abuela era una niña de pelo alborotado y
mirada penetrante. No queda nadie que recuerde ese momento para contarlo
en primera persona, de manera que la llegada de Barack Obama a la Isla
será una situación inédita para todos los cubanos.

¿Cómo reaccionará la población? Con alegría y alivio. Aunque poco puede
hacer el presidente de otro país por cambiar una nación donde los
ciudadanos hemos permitido una dictadura, su visita tendrá un fuerte
impacto simbólico. Nadie niega que el inquilino de la Casa Blanca
resulta más simpático y popular entre los cubanos que el anciano y poco
carismático general que heredó el poder por vía sanguínea.

Cuando el avión presidencial toque suelo en la Isla, el discurso de
barricada que tan hábilmente ha levantado el Gobierno cubano durante más
de medio siglo sufrirá un golpe irreversible. No es lo mismo ver a Raúl
Castro y a Barack Obama darse la mano en Panamá, que ese encuentro en el
territorio que hasta hace poco estaba lleno de vallas contra "el
imperio" y burlas oficiales al Tío Sam.

La prensa del Partido Comunista tendrá que hacer malabarismos para
explicarnos el recibimiento oficial al comandante en jefe de las fuerzas
armadas del "país enemigo". Los militantes más recalcitrantes se
sentirán traicionados y quedará en evidencia que, detrás una supuesta
ideología, solo hay la determinación de aferrarse al poder con las
estrategias típicas de los camaleones políticos.

En la calle, la gente vivirá con entusiasmo ese acontecimiento
inesperado. Para la población negra y mestiza, el mensaje es claro y
directo en un país donde una gerontocracia blanca controla el poder.
Quienes tengan una camiseta o un cartel con el rostro de Obama lo
lucirán por esos días, aprovechando la permisividad oficial. Fidel
Castro morirá un poco más en su custodiado refugio habanero.

La cerveza Presidente se agotará en las cafeterías, donde se escuchará
en voz alta la frase de "dame dos Obamas más", y no es de dudar que esa
semana los registros civiles inscriban a varios recién nacidos como
Obamita de la Caridad Pérez o Yurislandi Obama. Pepito, el niño de
nuestros chistes populares, estrenará un par de bromas para la ocasión y
los vendedores de baratijas sacarán productos con el perfil del abogado
y las cinco letras de su nombre.

No obstante, algo queda claro, más allá de la hojarasca del entusiasmo,
el mandatario estadounidense no podrá cambiar Cuba y es mejor que ni lo
intente, porque este entuerto nacional es nuestra responsabilidad. Sin
embargo, su viaje tiene un golpe de efecto duradero y debe aprovechar la
oportunidad para enviar un mensaje alto y claro frente a los micrófonos.

Sus palabras deben dirigirse a esos jóvenes que ahora mismo arman la
balsa de la desesperación en sus cabezas. A ellos hay que hacerles saber
que la miseria material y moral que los rodea no es responsabilidad de
la Casa Blanca. La mejor manera en que Barack Obama puede trascender
para la historia de Cuba es dejando claro que los culpables del drama
que vivimos están en la Plaza de la Revolución de La Habana.

Source: Una visita más simbólica que política -
http://www.14ymedio.com/blogs/generacion_y/visita-simbolica-politica_7_1946875295.html

No comments:

Post a Comment