Darle la vuelta a la tortilla
MICHEL SUÁREZ | Madrid | 19 Feb 2016 - 5:45 pm.
En diciembre pasado, a raíz del primer aniversario del deshielo político
entre Washington y La Habana, el presidente Barack Obama prometió viajar
a Cuba "si había progreso" en el tema de las libertades.
Aquella teoría resultó temeraria, en tanto ningún círculo político serio
baraja un alivio en la situación de los derechos humanos, ni tampoco un
avance real en las libertades económicas de los cubanos.
Por ello, condicionar el viaje a un supuesto "progreso", y tres meses
más tarde confirmarlo, sin mayores explicaciones, puede conducir a
conclusiones equivocadas. Actualmente, demasiados gobiernos,
instituciones y personalidades viven ilusionados con unas reformas
internas inexistentes en Cuba. Lejos de mejorar, la situación allí
empeora, tanto política como económicamente.
Dicho esto, la visita a Cuba del presidente de EEUU forma parte de la
dinámica de realpolitk apreciada en otros gobernantes, pontífices, reyes
y empresarios. Más allá del error de condicionarla a una mejoría, que no
se ha dado, el problema ya no es el viaje en sí mismo, sino el cómo,
diplomáticamente hablando.
En otros países, visitas similares ayudaron a catalizar situaciones
políticas y centraron el foco mundial en la ausencia de libertades
públicas. Es el caso del rey español Juan Carlos I, que visitó Uruguay
en 1983, en plena dictadura, y convocó una sonada reunión con la
oposición interna. O el viaje pastoral de Juan Pablo II a Paraguay, en
1988, durante la dictadura de Stroessner, en el que denunció: "No será
posible hablar de verdadera libertad, y menos aún de democracia, donde
no exista la participación real de todos los ciudadanos en poder tomar
las grandes decisiones que afectan a la vida y al futuro de la nación".
Si el presidente Obama desea prestar un último servicio a la causa de
Cuba, debería organizar un gran acto con la oposición democrática, y dar
la palabra a todos los sectores. Además, dirigirse por radio y
televisión a los cubanos y a la comunidad internacional, para aclarar
que la Isla sigue siendo una dictadura y todo está por hacer.
Abrir embajadas, normalizar los viajes y permitir inversiones, no está
reñido con poner los puntos sobre las íes. Estamos ante una operación en
la que EEUU ha cedido todo, sin arrancar la más mínima concesión
democrática al castrismo.
El viaje de Obama solo será "histórico" si consigue devolver el tema
cubano adonde siempre ha debido estar. Mientras persistan las graves
violaciones de derechos humanos y la ausencia de reformas, la comunidad
internacional debería mantener un discurso crítico, cuestión que ha
pasado a un segundo plano. ¿Será capaz el presidente estadounidense de
dar la vuelta a la tortilla en la fantasía que ha ayudado a crear?
Source: Darle la vuelta a la tortilla | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1455898140_20339.html
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