Sunday, December 13, 2015

La calle 23 llena de revolucionarios y una entrevista en 'Granma'

La calle 23 llena de revolucionarios y una entrevista en 'Granma'
MARÍA MATIENZO PUERTO | La Habana | 13 Dic 2015 - 2:39 am.

La calle revolucionaria

Para celebrar el Día Internacional de los Derechos Humanos el Gobierno
ha montado su ambiente festivo de siempre. La avenida 23 es el principal
escenario y la esquina del Yara, el punto de partida.

Entre la confusión que generan las colas del Festival de Cine de la
Habana y los que intentan conectarse a la WiFi de la Rampa, están
apostadas policías y mujeres de la respuesta rápida revolucionaria. Pero
no logran pasar desapercibidas.

A las policías se les reconoce por el uniforme; a las otras, con los
implantes de pelo mal puestos, las camisas y los pantalones sucios, y
los zapatos con medias empercudidas, se les veía a la legua aunque
pretendieran lo contrario.

No solo parecía que habían pasado la noche allí, sino que eran la
expresión más genuina del pueblo humilde al que su gobierno
revolucionario no puede proporcionarle ni siquiera un salario decoroso
que les permita comprar ropas y zapatos decentes.

La prensa extranjera esperaba desde los portales del Habana Libre con
supuesto interés en la cola del Festival de Cine. Apenas dos Damas de
Blanco salieron de la nada gritando "Libertad", corrieron a su encuentro
y se mezclaron con las que estaban dispuestas a dar golpes.

Una hora después la prensa había cambiado de lugar y la policía de civil
había aumentado en número y hablaba por los walkie-talkie a voz en
cuello, como intimidando.

Al gentío se sumaban quienes hacían la cola para entrar a la heladería
Coppelia y las hileras de estudiantes de Secundaria Básica a los que les
fueron suspendidas las clases para que patrullaran la calle junto a sus
profesores.

El panorama iba cambiando a medida que se subía por 23, camino a Paseo.

En el parqueo de Coppelia la música atronadora, los globos de azul,
blanco y rojo, la venta de libros y de comida, un cantante vociferaba a
capella un tema de salsa y el público, adolescentes de escuelas
politécnicas.

En el Parque del Quijote, los vendedores de libros estaban rodeados solo
de la gente que esperaba la ruta 195, los que hacían cola en el banco
metropolitano y algún que otro interesado en comprar algún título.

En G volvían las bocinas a sonar regetón, mientras los trabajadores de
algún ministerio cercano, presumiblemente del de Educación Superior,
conversaban sentados en los bancos, esperando que pasara algo. Las
mujeres, mejor vestidas, llevaban en sus manos solo el monedero.

Dos cuadras más arriba, en el parque Mariana Grajales, frente al
preuniversitario del Vedado, a las dos de la tarde, no quedaba ningún
custodio de la revolución: el ruido, dos vendedores de libros y tres
gatos más. El preuniversitario parecía desierto.

Di Silvestrelli en Granma

En una entrevista en Granma firmada por Sheyla Delgado Guerra di
Silvestrelli al Fiscal General de la República, la periodista no
cuestiona, aunque sus parlamentos lleven signos de interrogación, sino
que propone temas que el magistrado desarrolla a su conveniencia y estilo.

El tercer apellido (que parece un seudónimo) de la periodista, Di
Silvestrelli, la aleja tanto de la usanza cubana como cada una de sus
preguntas de la realidad: en Cuba se nombra solo con dos apellidos; ella
habla de "desvelo político" de la revolución por los derechos humanos, y
de que el "índice de denuncia en Cuba de las mujeres y niñas víctimas"
de violencia es bajo.

Son argumentos desenfocados con respecto a la realidad. Pero el último más.

¿De dónde saca Di Silvestrelli los números para afirmar que el índice de
denuncias de violencia de género "es bajo" si esos datos no se publican
y resulta dudoso que estén reunidos en algún centro estadístico? La FMC
no tiene mecanismos para defender a las mujeres, y la policía menos.

La Di Silvestrelli no cuenta los domingos que llevan las Damas de Blanco
asistiendo a Santa Rita, con amenazas, golpes y humillaciones incluidas,
o las golpizas que reciben los "autodenominados disidentes", según la
periodista; o la violencia que promueve el Gobierno entre mujeres
policías y trabajadoras para vejar a otras mujeres.

Cubalex, grupo de abogados independientes que realiza un trabajo de
asesoría jurídica, y que por su carácter solo tiene acceso a quienes se
acercan impulsados por el desespero, en el período de un año ha recibido
238 casos de violencia que involucra la integridad física y moral de las
mujeres; 607 casos de violencia institucional hacia mujeres; 189 casos
relacionados con la vivienda y 93 son de mujeres. En total 938 denuncias.

Del último que habla la oficina involucra a una mujer con hijo enfermo y
padre con poder suficiente para matar. Es un caso de extrema violencia.

Según cuenta Ismary Leonor Visuela Fonseca, llevaba varios años casada
con un alto oficial del DTI cuando le "dieron" un apartamento arrendado
a nombre de él, otorgado por el MININT, por tener un hijo con síndrome
down severo y síndrome de West.

Dicho apartamento ha sido por más de cinco años motivo de conflicto.

En el proceso, Visuela Fonseca ha denunciado a su marido, que ha sido
capaz de apuntarle con una pistola y de derrumbar las paredes,
"confinándola a un cuarto sin salida independiente, a ella y a su hijo".
Eso ocurrió el 2 de diciembre de este año.

La víctima acusa de complicidad a la delegada del Poder Popular, que le
ha servido de testigo al ex marido; al Consejo de Estado, que ha desoído
sus cartas durante años; y a Eusebio Leal, que aunque la casa en litigio
está situada en el casco histórico de la ciudad, se ha desentendido.

Historias como estas se cuentan a miles en el pueblo y parece que muy
pocas han llegado a oídos de Di Silvestrelli, del magistrado o de la
redacción de Granma, aunque las que se deciden a acusar a sus
perpetradores acudan al pandemonio oficialista. Basta con que se cuente
una sola.

Source: La calle 23 llena de revolucionarios y una entrevista en
'Granma' | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1449970761_18781.html

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