¿No todo está perdido?
ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 10 Nov 2015 - 6:23 am.
La mayoría de los cubanos de a pie no saben lo que es sentido de
pertenencia. El tema ha sido abordado por el diario 'Granma'.
La mayoría de los cubanos de a pie no saben lo que es sentido de
pertenencia. Su larga existencia en las franjas de la marginalidad les
impide detenerse en averiguaciones que se revierten en menos tiempo para
llevar algo a la mesa y cubrir otras necesidades de primer orden.
Intentos que muchas veces terminan en éxitos parciales o absolutos fracasos.
El tema, abordado por Madeleine Saitué en las páginas del diario Granma,
en su edición del día 6 de noviembre, trae a colación un fenómeno
indisolublemente ligado a la desmotivación y que expone las huellas de
una cultura, donde se le rinde culto a la irracionalidad.
Es un secreto a voces que la estatalización a ultranza ha sedimentado
conductas y conceptos que mantienen la sociedad al borde del caos. El
ejercicio crónico de la doble moral, condicionado por el ambiente
policíaco y la necesidad de sobrevivir a costa de las ilegalidades,
junto al convencimiento de que el socialismo real solo entrega discursos
aburridos y promesas que se reciclan en los talleres de partido, se
traduce en una sociedad disfuncional que ve al Gobierno y las
instituciones estatales como enemigos a enfrentar por los medios
disponibles.
Por tanto, la estabilidad social es más relativa de lo que suponen las
apariencias.
En el fondo de esa aparente calma se han enraizado los comportamientos
que desdicen de un país, cuyas autoridades se precian de comunicarle al
mundo los altos estándares educativos. En el presente, el promedio
nacional de escolaridad es de noveno grado y el número de graduados
universitarios crece exponencialmente cada año. Datos que sirven de
cortina de humo para encubrir los inventarios de indisciplinas, que
incluyen robos en los centros de trabajo, vandalismos contra las
propiedades del Estado, irrespeto por las normas de convivencia,
regularización de la vulgaridad en las relaciones humanas, entre un
rosario de prácticas que avalan el fiasco del sistema.
En los márgenes de la debacle, puede que exista algún rastro del sentido
de pertenencia, pero nada que merezca ser destacado ni que pueda ser
restituido sin cambios estructurales de envergadura.
En realidad, a muy poco cubanos les importa si las calles están limpias,
si en la fábrica donde trabajan se cumple con los parámetros de calidad
o el camión recolector de basura se ausenta por 15 días de la zona donde
residen.
Sus prioridades tienen que ver con otras inmediateces que suscitan una
crisis profunda y sin fecha de vencimiento. A pesar de todo, la
periodista oficial que escribió sobre el tema cree en la superación del
problema por los mismos que han contribuido a su origen y desarrollo.
Apela a la conciencia de las personas, sin tocar los efectos de los
bajos salarios, la inflación, la doble moneda, la falta de viviendas y
agua, el parasitismo de los burócratas y la conservación de muchas
prohibiciones absurdas en el ámbito social y laboral.
Entre la cochambre y los discursos patrióticos que solo provocan sueño y
urticaria, según el estado de ánimo, son ilusorias las pretensiones de
enmendar el problema. La comunicadora piensa que no todo está perdido.
Yo diría que casi todo.
Source: ¿No todo está perdido? | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1447103756_18014.html
No comments:
Post a Comment