Sunday, October 11, 2015

Reajuste cubano?

¿Reajuste cubano?
ALEJANDRO ARMENGOL

Si hay un aspecto que hasta el momento puede señalarse como fallido, en
el enfoque de la administración Obama respecto al gobierno cubano, es el
objetivo de reducir el incesante tráfico migratorio desde la isla.

Durante los nueve primeros meses del año fiscal 2015 (octubre 2014-junio
2015) entraron en Estados Unidos 27,296 cubanos, según cifras de la
Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU. Ello implica un
aumento del 78 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado.

La esperanza de que un acercamiento entre Washington y La Habana iba a
mejorar las cosas en Cuba ha quedado suplantada por la realidad de
aprovechar el momento para escapar.

El alza en las salidas responde fundamentalmente al temor de que la
normalización de vínculos entre ambos países pondrá fin a la Ley de
Ajuste Cubano, que otorga un trato especial a los cubanos. Como suele
ocurrir, la avalancha provocada por el miedo a la supresión o cambio de
la medida está contribuyendo precisamente a que cada día resulte más
difícil sustentar que se mantenga vigente.

Continuamos presenciando el abandono de un país donde impera la
represión, el desencanto y la inseguridad. Aunque asistimos a un escape
distinto. En mucho casos es simplemente temporal y sin necesidad de
desprendimiento alguno. Y ello, por supuesto, está cambiando a un exilio
que en buena medida ha dejado de merecer tal nombre.

Sigue en pie el indiscutible derecho de buscar afuera un futuro mejor al
que brinda el país de origen. Pero atrás quedó el principio de
abandonarlo todo y empezar de nuevo como un acto de reafirmación.

El concepto de emigrante se ha impuesto sobre el de exiliado y se diluye
la idea de la diáspora, tanto en su acepción de un viaje más allá de las
fronteras de la patria como en su aspiración de un regreso a los
principios fundamentales. El salir a medias sustituye el regreso añorado.

Nada de ello elimina riesgos, esperanzas y temores. Simplemente hay un
cambio de sentido en la partida que hace que ahora algunos esgriman la
condición de refugiado como medio de obtener beneficios y no como
realidad lacerante.

En un mundo donde la palabra inmigración se asocia a otras como crisis y
rechazo, y en un país en que el tema ha irrumpido de lleno en la campaña
electoral presidencial, los cubanos disfrutan de una especie de paraíso,
al que una mayoría se acoge pero del que también unos cuantos —¿o
muchos?— abusan.

Vivimos un momento en que las fronteras entre Cuba y Estados Unidos —
países que al menos en política e ideología continúan siendo contrarios—
son cada vez más porosas. Este hecho, que en líneas generales puede
considerarse un avance, tiene también una característica no tan
meritoria: una subordinación —primero al Estado, luego a la familia y
por último a otra nación— que hace que quienes viven en la isla no solo
sean incapaces de trascender del ámbito familiar al ciudadano, sino que
vivan encerrados en la burbuja de la válvula de escape.

Un matrimonio de más de 65 años vive en la isla con unas pensiones
miserables que no llegan a los $20. Se traslada a Miami y puede llegar a
recibir hasta $1,457 mensuales en ayuda económica suplementaria y sellos
de alimento. El logro solidario y la condición de expatriado quedan
desvirtuados si esa pareja decide pasar una parte del tiempo aquí y otra
allá. Residiendo en ambos países a cuenta de unos beneficios a los que
no contribuyeron en nada para obtener. ¿Humanidad hacia los refugiados
cubanos o injusticia con los contribuyentes estadounidenses? ¿Hay que
comenzar a pensar en un reajuste?

Source: ALEJANDRO ARMENGOL: ¿Reajuste cubano? | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/alejandro-armengol/article38431242.html

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