A 75 años de la Constitución del 40
La Carta Magna de 1940 fue suspendida de facto, no de derecho. Dejó de
regir por decisión espuria, pero no ha muerto
viernes, octubre 9, 2015 | Roberto Jesús Quiñones Haces
GUANTÁNAMO, Cuba.- Este 10 de octubre del 2015 se cumplen 75 años de la
puesta en vigor de la Constitución de 1940, una de las más avanzadas que
en su momento tuvo el hemisferio occidental y la más democrática que ha
tenido el pueblo cubano.
En el texto de Néstor Carbonell Cortina, titulado: La Constitución de
1940: Simbolismo y vigencia, el autor señala con acierto: "La
Constitución de 1940 es un ejemplo luminoso de lo que pueden lograr los
cubanos cuando deponen la intolerancia y subordinan el partidismo al
interés supremo de la nación".
El movimiento que lideró Fidel Castro para derrocar a la dictadura de
Batista declaró tener como objetivo el restablecimiento de dicha
Constitución y la democracia. Pero al triunfar, el líder, obnubilado por
las mieles del poder, lanzó su famosa frase: "¿Elecciones para qué?" Y
el objetivo fue traicionado.
En nuestro contexto resulta válido cuestionarse si la Constitución de
1940 puede servirnos aún de referencia o si carece de vigencia.
Un poco de historia
Según Carbonell Cortina, la Constitución de 1940 es la obra cumbre de la
República y no le falta razón. La historia del constitucionalismo cubano
es sui géneris pues tuvimos varias constituciones antes de ser república
civil. En plena gesta libertadora, los líderes mambises dotaron a la
república en armas de un estricto apego a la institucionalidad. Fruto de
esos anhelos fueron las Constituciones de Jimaguayú y La Yaya.
La proclamación de la República el 20 de mayo de 1902 fue un hecho
extraordinario. Su relevancia habría sido mayor de no haber nacido
lastrada por la Enmienda Platt. Aun así, los efectos civilizatorios de
la democracia fueron evidentes hasta que Gerardo Machado impuso una
reforma constitucional para prorrogarse en el poder, lo cual dio origen
a un lapso de doce años de inestabilidad política y social que le sirvió
a Fulgencio Batista para hacerse del poder real. Fue al final de dicho
contexto, en 1939, cuando se realizó el llamado Pacto de Conciliación
que originó la Constituyente.
La Constituyente, representación y debates
Las elecciones para la Constituyente fueron ganadas por la coalición
oposicionista, que obtuvo 42 de los 77 delegados electos (54.54%). En
ella descollaron intelectuales y políticos de relevancia como Orestes
Ferrara, José Manuel Cortina, Jorge Mañach, Carlos Prío Socarrás, Ramón
Grau San Martín, Blas Roca Calderío, Juan Marinello y Salvador García
Agüero, estos tres últimos, miembros del Partido Comunista que se
presentaron a las elecciones en el bando de Fulgencio Batista.
Los debates estuvieron centrados en el papel del liberalismo frente al
control del Estado y la importancia de nivelar los derechos individuales
y sociales. También provocó gran polémica la invocación a Dios en el
preámbulo y el tema de la confiscación de bienes.
Luego de varios cambios en la presidencia de la asamblea y de numerosas
sesiones de trabajo, que, transmitidas en vivo por la radio provocaron
la extensión del debate a todos los ámbitos de la sociedad, se logró el
consenso adecuado y se aprobó la Constitución.
Méritos de la Constitución de 1940
La Constitución de 1940 se destacó por el papel que atribuyó al
matrimonio como institución fundamental de la familia y la sociedad.
Creó la figura jurídica de la equiparación matrimonial para proteger a
las mujeres unidas consensualmente de buena fe y estableció la igualdad
absoluta entre los cónyuges. Otro aspecto relevante de esta Carta Magna
fue que dispuso la abolición de calificativos sobre la filiación (si era
legítima o no) para que ese estigma no repercutiera en los hijos.
En el plano social dispuso como un derecho la educación integral y
ordenó la creación de un Consejo de Educación y Cultura reconociendo la
enseñanza privada y la religiosa. A los trabajadores les reconoció el
derecho a las vacaciones anuales pagadas y a la jornada semanal de 44
horas de trabajo equivalentes a 48 en salario.
Otro mérito fue que logró atemperar los poderes excesivos del ejecutivo
al introducir el sistema semi parlamentario que permitía al Congreso
convocar a sus audiencias a los ministros e impugnarlos de ser necesario.
Igualmente relevante fue la introducción del sufragio directo, las
Comisiones de Conciliación Obrero-Patronal, la autonomía municipal, el
Banco Nacional, el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales, el
Tribunal de Cuentas y el Tribunal Supremo Electoral.
Significación actual
En el proceso de transición democrática que ineludiblemente llegará a
Cuba, la Constitución de 1940 será un referente incuestionable, no sólo
porque su reimplantación fue el objetivo esencial del movimiento
revolucionario que se levantó en armas contra la dictadura de Batista y
por el cual dieron su vida miles de jóvenes cubanos, sino también porque
conserva plena validez al ser un documento surgido de una constituyente
con el consenso multipartidista y no el fruto de un solo partido como
ocurrió con la Constitución vigente.
Como afirma magistralmente Néstor Carbonell en el texto citado, la
Constitución de 1940 fue suspendida de facto, no de derecho. Dejó de
regir por decisión espuria, pero no ha muerto.
Las lecciones de civismo y patriotismo que nos legó la Constituyente,
sus debates, tan brillantes y alejados de la grisura de los que
actualmente ocurren en la Asamblea Nacional del Poder Popular y, sobre
todo, su reconocimiento pleno a las libertades civiles y políticas
seguirán siendo una referencia obligada cuando Cuba vuelva a ser un
Estado de Derecho.
Source: A 75 años de la Constitución del 40 | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/a-75-anos-de-la-constitucion-del-40/
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