¿Es terrorista el gobierno cubano?
Las naciones democráticas cierran los ojos a los diseños de terrorismo
de estado, que cotidianamente desatan violencia institucionalizada
martes, abril 21, 2015 | Leonardo Calvo Cardenas
LA HABANA, Cuba. – Finalmente Cuba, entiéndase el gobierno cubano, fue
excluida de la lista de países patrocinadores del terrorismo que cada
año emite el Departamento de Estado de los Estados Unidos de América. El
hecho constituye un momento crucial en el proceso de normalización de
las relaciones entre los dos países, iniciado públicamente el pasado 17
de diciembre de 2014, a la vez que dispara una señal de alarma sobre
particularidades muy complejas de la realidad política presente y futura
de la Isla.
Este redactor, por convicción y razón de pragmatismo político, respalda
en toda la línea ese proceso de normalización y advierte como necesaria
la exclusión de la mencionada lista como condición inexcusable para
avanzar en la creación de nuevos ambientes de distensión externa e
interna que promuevan en Cuba el respeto a los derechos y libertades de
todos los ciudadano sin distinción.
La verdad, la moral y la justicia histórica señala a los gobernantes
cubanos como inveterados promotores del terrorismo, práctica que
ejercieron antes de llegar al poder, que extendieron por varias
latitudes en nombre de la revolución y la liberación de los humildes,
mientras brindaban abrigo sin sonrojo a cuanto criminal útil a afín
apareciera, algunos de los cuales, sean etarras vascos o panteras negras
norteamericanos, gozan de bienestar, tranquilidad y protección en la Isla.
Sin embargo resulta harto preocupante que interlocutores y observadores
influyentes pierdan de vista el enorme peligro que significa para el
indefenso pueblo cubano la naturaleza y vocación criminal de los
gobernantes de La Habana, alimentadas además por la anuencia y el
respaldo de los defensores de la democracia en el mundo.
Es necesario atender muy bien las lecciones que nos brindan las
historias de la relación del mundo democrático con infaustos personajes
como Adolf Hitler, Sadam Husein, el vandalismo sandinista o Vladimir
Putin, sobre todo en el momento en que con escalofriante desfachatez las
autoridades cubanas hacen coincidir su discurso de disposición al
diálogo respetuoso de la diversidad y la diferencia hacia el exterior
con un recrudecimiento de la intolerancia represiva al interior del país.
Si desde las naciones democráticas se cierran los ojos a los diseños de
terrorismo de estado que cotidianamente desatan violencia
institucionalizada para sembrar el pánico y la coerción sobre los
ciudadanos cubanos, muy pobre favor se hará a la reconstrucción
democrática de Cuba.
La lección de Panamá
Los que tuvimos el excepcional oportunidad de asistir como protagonistas
y testigos al primer encuentro de los representantes del gobierno cubano
—por cierto muy mal disfrazados de sociedad civil— y los líderes y
activistas cívicos independientes de la Isla, en el marco de la recién
concluida VII Cumbre de Las Américas de Panamá, después de creer que lo
habíamos visto todo, no imaginamos que con la total permisibilidad de
las autoridades panameñas y la mismísima Organización de Estados
Americanos (OEA) las turbas castristas acreditadas desatarían la misma
violencia, agresividad y atentados contra la dignidad de los otros que
acostumbran en Cuba para sabotear el cónclave.
Al Foro de la Sociedad Civil de la Cumbre de Panamá los menos de veinte
activistas independientes acreditados fuimos a demostrar nuestra
capacidad de debatir civilizadamente y defender nuestras razones con
argumentos y verdades demostrables, mientras el casi centenar de
representantes castristas, entre los que abundaban funcionarios
gubernamentales y partidistas, junto a agentes y oficiales de la policía
política, desataban allí todo su arsenal de actos de repudio, insultos,
falsas acusaciones, agresiones físicas y falsificaciones de firmas.
A pesar de que las turbas castristas quedaron aisladas en los foros de
la Sociedad Civil, de que los representantes de la sociedad civil
independiente recibimos el respaldo y solidaridad de los representantes
de las organizaciones cívicas de todo el hemisferio, a pesar de que los
representantes oficialistas demostraron su enorme pánico al debate
democrático y su verdadera naturaleza intolerante y vandálica, en Panamá
se sentó un malísimo precedente: Los castristas y chavistas pueden
pensar que tienen carta blanca para imponer terror y violencia en las
calles de Santiago de Cuba, de Caracas o en los salones de un foro
hemisférico.
Los gritos de "machete que son poquitos" con que los esbirros castristas
estremecieron la caotizada última reunión del foro de la Sociedad Civil
antes de abandonarla definitivamente constituye la más rampante
demostración de soberbia criminal y cobardía que no debe ser nuevamente
tolerada en un conclave que reúna a naciones democráticas.
Considero muy mala señal y peor noticia para las frágiles democracias
latinoamericanas que pulsan por afianzarse, bregando entre nuestra
ancestral tradición caudillista y enormes traumas estructurales, admitir
en su seno a una dinastía que no se atreve ni siquiera a reconocer a sus
ciudadanos los derechos económicos que hace mucho tiempo concedieron las
dictaduras comunistas asiáticas (China y Viet Nam) y además permitirle
manifestar allí toda su soberbia e intolerancia.
Si admitimos sin ambages que el alto liderazgo de La Habana se muestre
dispuesto a intercambiar y concertar con su enemigo histórico en un
ambiente de respeto y transparencia, mientras se niega a reconocer la
diversidad y el pluralismo del pueblo cubano y la legitimidad de sus
voces independientes estaremos construyendo un nuevo autoritarismo con
patente de corso, siempre dispuesta a desatar sus instintos y
capacidades criminales cuando sus intereses hegemónicos lo demanden.
Montesinos3788@gmail.com
Source: ¿Es terrorista el gobierno cubano? | Cubanet -
http://www.cubanet.org/mas-noticias/es-terrorista-el-gobierno-cubano/
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