Los clubes-balnearios perdidos
FERNANDO DÁMASO | La Habana | 19 Jun 2013 - 9:51 am.
Del esplendor de la República a la ruina de la revolución, los actuales
'círculos sociales obreros' no son nada.
Durante los años de la República, el litoral oeste de la Ciudad de La
Habana, a lo largo de la costa del Golfo, desde el final de El Vedado
hasta Jaimanitas y Santa Fe, se cubrió de clubes-balnearios, donde se
practicaban deportes y se disfrutaba del mar, el sol y la brisa marina.
Estos centros, pertenecientes a sociedades y gremios, tenían por lo
regular una Presidencia y una Junta Directiva, quienes respondían por su
correcto funcionamiento, además de los cientos de socios que los
integraban y financiaban, mediante el pago de cuotas mensuales, cuyo
monto dependía de su importancia social y de los servicios que ofrecían.
La mayoría de estos clubes-balnearios ofertaban áreas deportivas y
equipamiento para la práctica de deportes, playa, piscina, baños con
duchas, taquillas para guardar las prendas personales, servicios
sanitarios, cafetería, restaurante, área de juegos de mesa y salones de
bailes y de fiestas.
Entre los más importantes se encontraban, comenzando desde el final de
El Vedado, el Vedado Tennis Club, y terminando en Jaimanitas, el Havana
Biltmore Yacht Club.
Entre uno y otro existían el Casino Deportivo, el Miramar Yacht Club, el
Club de Profesionales, el Balneario Universitario, el Balneario Hijas de
Galicia, el Club de Ferreteros, el Havana Yacht Club, La Concha, el
Casino Militar, el Club Náutico y el Cubanaleco.
En el litoral este, principalmente después de la apertura de la Vía
Blanca y, posteriormente, de la Avenida Monumental, que parte del túnel
de la bahía, también surgieron clubes-balnearios en Cojímar (Club de
Pescadores), Bacuranao, Tarará, Santa María del Mar (Club de Contadores,
Club Bancario y Club Médico), Boca Ciega, Marbella, Guanabo, Playa
Veneciana, Brisas del Mar…, propiciando el desarrollo de las denominadas
Playas del Este.
En el año 1959, ante el avance de la proletarización a toda costa, todos
los clubes-balnearios fueron intervenidos y, posteriormente,
rebautizados como "círculos sociales obreros" con nombres del nuevo
santoral, entregados a los diferentes sindicatos de la Central de
Trabajadores de Cuba, pasando a ser administrados y atendidos por éstos.
Mientras existieron los inventarios anteriores y resistieron los
inmuebles, el mobiliario y los equipamientos, todavía podían ser visitados.
Pero al cabo del tiempo, ante la falta de insumos, la destrucción y
desaparición de medios, la falta de mantenimiento y de reparaciones de
todo tipo, más la desidia y la irresponsabilidad generalizadas, fueron
perdiendo cualidades y atractivos, convirtiéndose en verdaderas ruinas
sin baños, duchas ni taquillas, con cafeterías y restaurantes cerrados,
piscinas clausuradas, áreas deportivas abandonadas y salones vacíos,
donde lo único utilizable eran las pequeñas playas, sucias y sin ninguna
atención.
En un proceso acelerado, digno de mejor causa, pasaron de la opulencia a
la miseria. De este triste destino se salvaron, con mejor suerte, los
asignados a algunas instituciones gubernamentales especiales, tanto
civiles como militares.
Cada cierto tiempo, como para no perder la esperanza, aparece en la
prensa oficial, anunciada a bombo y platillo, una nueva campaña para
recuperar las instalaciones y ponerlas a funcionar debidamente.
Hasta ahora, a pesar de algunos cambios cosméticos introducidos en su
administración, después de inicios siempre triunfalistas, los fracasos
se han repetido y los viejos clubes-balnearios, convertidos por decreto
en "círculos sociales obreros", nunca han vuelto a ser absolutamente
nada. ¡Cosas del sistema!
Source: "Los clubes-balnearios perdidos | Diario de Cuba" -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1371582576_3824.html
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