Thursday, June 20, 2013

La mancha del plátano castrista

Publicado el martes, 06.18.13

La mancha del plátano castrista
NICOLASPEREZ

He llegado a un punto, que en ocasiones hablar sobre Cuba me provoca una
extraña crisis emocional por mi frustración y entrampamiento entre la
parálisis de no poder hacer nada y mi dolor de poder soñar con hacer
algo. Pero otras veces es a la inversa, atraviesan por mi mente, como
relámpagos súbitos, puntos de vista alterados y confusos sobre cuál es
la realidad cubana, según el punto de vista de ese mundo exterior donde
con dificultad me muevo, y si no los debato en mi columna de los
miércoles en el Nuevo Herald paso las noches despierto y con los ojos
abiertos como pescado en tarima o durmiendo y asaltado por quemantes
pesadillas porque la culpabilidad de no ser honesto con nuestras
verdades es mala, malísima.

Tengo muchos amigos cubanos, a montón, en el cielo, y creo que hasta en
el infierno. Y no los discrimino por sexo, raza, órdenes de llegada a
Miami, situaciones económicas, preferencias sexuales o políticas. Para
mí, salvo una minoría de privilegiados que vieron la luz en 1959 y los
que nacieron después de que la revolución se convirtió en la madre de
todas las trastadas siniestras, todos los cubiches somos empedernidos
pecadores, por acción u omisión. Y por eso, mientras no tengan las manos
manchadas de sangre o hayan cometido abusos de autoridad o hayan
delatado a un adversario, todos los cubanos son bienvenidos a fumar la
pipa de la paz en la puerta de mi tienda que carece de enemigos.

Pero eso sí, lo que me saca de quicio es un asunto de manchas,
exactamente de eso, de manchas. En Cuba decíamos que el que quien no
tiene de congo tiene de carabalí, y es que estamos marcados, con orgullo
en mi criterio por el cruce de razas, por allá arriba siempre nos
podemos encontrar si escarbamos con un indio taíno o un bisabuelito esclavo.

En República Dominicana son más poéticos sobre el tema. Allá hay rubias
de ojos azules como el cielo en primavera, cabello rubio como el oro,
pertenecientes a la flor y nata de la burguesía del país, que salen
semanalmente en las páginas sociales del Listín Diario, que en su cuerpo
pudieran tener algún lunar oscuro o de un rosa tornasolado hermoso
denunciando sus raíces interraciales, que los tigres de Quisqueya llaman
"la mancha del plátano". Y es que nadie se libra de su herencia.

En Cuba sucede algo parecido en el campo político. Puedes haber llegado
a Miami en los vuelos de la libertad de Lyndon B. Johnson en los 60 o
ayer en una balsa, ser admirador o enemigo de George W. Bush, amar u
odiar a Barack Obama, ser partidario o radical denunciante del embargo y
el envío de remesas a Cuba. Y voy a ir más lejos, puedes pertenecer al
grupo de los que van a protestar frente al Versailles a quemar discos de
músicos que han visitado a Cuba y criticaron a Yoani Sánchez, pero
pierdes el tiempo, quien nace para toro del cielo le caen los tarros y
quien nace para oveja va a berrear lastimosamente por el resto de sus días.

Divido al anticastrismo entre un primer grupo, aquellos que no pudo
penetrar la baba de Fidel Castro porque se quemaron en la candela y los
que durante un tiempo permanecieron indiferentes o fueron miembros del
aparatchik duro y han hecho un exorcismo en sus almas políticas y están
libres de un pecado original.. Al segundo grupo pertenecen muchos
cubanos exiliados o isleños, que por mucho esfuerzo que hagan, nada los
salva de como dijo el inolvidable René Ariza de llevar "un fidelito por
dentro''. Y a ellos les llamo las víctimas de llevar en lo más profundo
de sus corazones como una Bayamesa, una mancha imborrable: la mancha del
plátano castrista.

Lo más trágico de todo esto es que están muy lejos de ser agentes de La
Habana de corazón ni opinión, solo que por haber mordido una manzana
envenenada tres meses, tres años o veinte, eso los traumatizó, y se
dedican principalmente a burlarse y descalificar a la disidencia
interna. Porque no tuvieron el valor de ella a arriesgar sus vidas, no
retaron al castrismo en las calles, no tuvieron la dignidad de nuestra
actual oposición interna de copiar, en consonancia con los tiempos
internacionales que corren, nos gusten o no. el camino que señalaron
Mahatma Gandhi y Marther Luther King, y haciendo de tripas corazón,
frente al martillo castrista son yunques, y a cada golpe, a cada
humillación, a cada cárcel, responden con una proposición de paz, de
diálogo por una Cuba "Con todos y para el bien de todos".

Los que padecen de la mancha del plátano castrista no son fáciles de
detectar, son cuidadosos, nunca afirman, solo aluden. Donde se les va el
avión y se delatan es por internet, te hacen observaciones que marcan la
diferencia con un simple adjetivo entre lo que dijo y lo que quiso
decir. Pero búscalos, no son pocos, y están más cerca de ti de lo que
imaginas.

Nicop32000@yahoo.com

Source: "NICOlAS PEREZ: La mancha del plátano castrista - Columnas de
Opinión sobre Cuba - ElNuevoHerald.com" -
http://www.elnuevoherald.com/2013/06/18/1503105/nicolas-perez-la-mancha-del-platano.html

No comments:

Post a Comment