Friday, March 8, 2013

Prensa oficial: ¿Qué ha fallado en un país tan noble?

Prensa oficial: ¿Qué ha fallado en un país tan noble?
Publicado el Lunes, 04 Marzo 2013 14:28
Por Redacción CaféFuerte

La prensa cubana criticó la estridencia, la procacidad y el irrespeto
hacia las jerarquías que se manifiestan en la sociedad, y sé preguntó
qué fracasó en los que calificó de "seres que arrasan los espacios
públicos con sus instintos primitivos".

"¿Qué ha fallado en un país tan noble? Debíamos hacernos esa pregunta
sin sonrojos, porque nos sobran virtud y talento", se cuestionó el
periodista José Alejandro Rodríguez en una columna aparecida este
domingo en el diario Juventud Rebelde. ¿Qué falló en la familia, en la
escuela y la calle, en la sociedad? ¿Por qué con tanto derecho a la
enseñanza, somos muy instruidos, pero a veces no tan educados como los
indígenas analfabetos de cualquier país latinoamericano?

El artículo se titula "Desparpajo" y fustiga de manera general las
manifestaciones atrofiadas de la conducta social en la Cuba actual, a
las que califica de "el VIH de la vía pública".

"Utiliza el lenguaje de alcoba sin miramientos: no hay señor o señora
que valgan. Ni el compañero, que no siempre fue compañero. Apenas un
papi y mami sin distingos de edades. O papa. Y mama. Que a veces derivan
en tía o puro. En el restregueo de la confianza, expira lentamente el
usted, y terminamos subsumidos por el emparejamiento en lo más procaz",
describió Rodríguez.

El artículo consideró que es ya hora de "ir poniendo las cosas en su lugar".

Considerar las jerarquías

"Es hora de la consideración. El rigor no es dogmatismo, sino orden con
amor. Y las jerarquías, no pueden ser privilegios ni cómodas vías de
ascenso; sino escaños por el mejoramiento humano y la virtud. Todos
somos iguales en oportunidad, pero cada quien debe abrirse paso
ganándose las deferencias y revirtiéndolas en el prójimo. Sin
desparpajo", comentó el periodista.

El tema del comportamiento social, particularmente entre las nuevas
generaciones de cubanos, ha sido objeto de análisis en foros científicos
y reuniones gubernamentales. Uno de los focos primordiales de la
atención oficial es el reaguetón y las actitudes vulgares, sexistas y
perturbadoras del orden público.

El pasado noviembre, una violenta reyerta entre fanáticos y detractores
del reguetón dejó varios lesionados en la ciudad de Ciego de Avila, en
el centro de la isla.

Rodríguez, un veterano periodista de la prensa escrita y profesor de la
Facultad de Comunicación de la Universidadde La Habana, es autor de una
popular columna donde responde e investiga temas que le sugieren los
lectores a través de cartas y mensajes electrónicos.

Sus artículos suelen ahondar en los problemas que aquejan a la población
y en las irregularidades gubrnamentales que los ocasionan. Algunas de
sus columnas han derivado en sanciones a funcionarios y empleados de
entidades estatales.

En abril del pasado año escribió un duro artículo contra la actitud
servil de ciertos cubanos hacia los extranjeros que visitan la isla.

A continuación reproducimos el artículo de Rodríguez, aparecido este
domingo en Juventud Rebelde:

DESPARPAJO

Por José Alejandro Rodríguez

Suena a displicencia y gozadera, a irrespeto y rumbatá en la recepción
de cualquier entidad, sus pasillos y hasta en los despachos. Es el VIH
de la vía pública, para el cual hemos extraviado los antídotos. Y se
cuela pegajoso dondequiera, por las fisuras de cualquier honorable
institución. La sonora palabra, desparpajo, la descifra al instante el
cubano sobrio. Y la sufre.

Es vivir a toda hora en conga y desafuero, y no diferenciar el instante
de la expansión y el goce, de la sobriedad reflexiva, la introspección
calmosa y los tonos bajos. Es la vertiente posmoderna del choteo cubano
que tan agudamente retratara el sagaz Jorge Mañach.

Irrumpe en el más sacrosanto sitio, como una caricatura mediocre de la
alegría. Se agencia de gritos y carcajadas estentóreas. Y no considera
la paz de los vivos ni de los muertos. Como si dijeran: a gozar, a
gozar, que el mundo se va a acabar.

Suele aparecer ruidoso, reguetónico, en cadencias repetitivas y procaces
de palabrotas al desgaire que hieren los oídos; o en exageraciones de
gestos duros y chiflidos. Su código es el escándalo sin fronteras, la
hegemónica sumisión de los comedidos, la intolerancia con la delicadeza.
La estridencia por sobre la mesura. La guerra contra la paz. El hacerse
sentir… solo por hacerse sentir.

Utiliza el lenguaje de alcoba sin miramientos: no hay señor o señora
que valgan. Ni el compañero, que no siempre fue compañero. Apenas un
papi y mami sin distingos de edades. O papa. Y mama. Que a veces derivan
en tía o puro. En el restregueo de la confianza, expira lentamente el
usted, y terminamos subsumidos por el emparejamiento en lo más procaz.

El problema es más serio de lo que parece, y no pretendo agotarlo ni
mucho menos con esta mirada parcial. En el afán igualitario —que no es
la igualdad—, hemos olvidado las jerarquías y las necesarias distancias,
esas que nada tienen que ver con la humillación ni la segregación.

Jerarquía entre jefe y subordinado, que no es sumisión. Jerarquía en la
familia, sin llegar a las imposiciones y al silenciamiento. Jerarquía en
los líderes, por vía del ejemplo y la decencia. Respeto para que te
respeten. Distancias entre maestro y alumno. Que no es autoritarismo,
sino autoridad moral y liderazgo. Distinción que requiere toda sociedad
para mantener sus equilibrios y congeniar los intereses.

¿Qué ha fallado en un país tan noble? Debíamos hacernos esa pregunta sin
sonrojos, porque nos sobran virtud y talento. ¿Cuánto puede estar
incidiendo aún la brusca inversión de la pirámide social desde aquellos
súbitos años 90? ¿Qué fracasó en esos seres que arrasan los espacios
públicos con sus instintos primitivos? ¿Qué falló en la familia, en la
escuela y la calle, en la sociedad? ¿Por qué con tanto derecho a la
enseñanza, somos muy instruidos, pero a veces no tan educados como los
indígenas analfabetos de cualquier país latinoamericano?

Es hora ya, con la Cuba que se transforma desde su propia Cuba para
intentar un socialismo más pleno y justo, de ir poniendo las cosas en su
lugar, sin delirios igualitarios ni rumbantelas engañosas. Es hora de la
consideración. El rigor no es dogmatismo, sino orden con amor. Y las
jerarquías, no pueden ser privilegios ni cómodas vías de ascenso; sino
escaños por el mejoramiento humano y la virtud. Todos somos iguales en
oportunidad, pero cada quien debe abrirse paso ganándose las deferencias
y revirtiéndolas en el prójimo. Sin desparpajo."

http://cafefuerte.com/cuba/noticias-de-cuba/sociedad/2641-prensa-oficial-que-ha-fallado-en-un-pais-tan-noble

No comments:

Post a Comment