Raúl Castro: 'Es aconsejable limitar el mandato de los cargos fundamentales'
DDC
La Habana 16-04-2011 - 11:49 pm.
El general anunció 'ajustes' en la Constitución, 'en su debido momento',
y leyes sobre la compra-venta de casas y automóviles.
El general Raúl Castro afirmó este sábado que su gobierno podría
establecer un "límite de mandato" para los cargos políticos, según dijo
en el discurso inaugural del VI Congreso del Partido Comunista, que
transmitió la televisión oficial.
"Hemos arribado a la conclusión de que resulta aconsejable limitar a un
máximo de dos períodos de cinco años el desempeño de los cargos
políticos fundamentales", señaló Castro.
Él y su hermano han gobernado ininterrumpidamente desde 1959.
Una parte del informe central, leído ante los delegados en el Palacio de
las Convenciones de La Habana, trató sobre la renovación de los
"cuadros" del país.
"Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de
sustitutos preparados", advirtió el general.
Su mención del tema, y el tiempo que en su opinión requerirá solucionar
este problema —"a lo largo del quinquenio, sin improvisaciones"—,
sugiere que la composición del núcleo duro del poder continuará en manos
de los octogenarios.
La libreta de racionamiento, un 'problema'
Raúl Castro insistió en que el "debate" de los Lineamientos fue un
"referendum popular".
"No hubo unanimidad ni mucho menos, y eso era lo que necesitábamos, si
pretendíamos una consulta seria con nuestro pueblo", señaló el general.
El informe fue sumamente crítico con la libreta de racionamiento, aunque
aclaro su futuro inmediato.
Castro cargó contra ese mecanismo, impuesto por su hermano en 1963, y
dijo que ahora daba lugar a "ilegalidades" y "errores", como vender café
a los recién nacidos y cigarros a los no fumadores.
"La libreta contradice el socialismo", dijo, y recordó aquello de "a
cada cual según sus capacidades, y a cada cual según su trabajo".
"A nadie en su sano juicio se le puede ocurrir la eliminación de este
sistema (la libreta), sin crear las condiciones para ello", matizó el
general en su discurso.
Informó además que la salud y la educación continuarán siendo
"gratuitas", aunque anunció una mayor "racionalidad" en los programas
sociales.
"No habrá terapias de choque", apuntó, aunque evadió detalles sobre el
medio millón de empleados estatales que serán despedidos, hecho
considerado por analistas como el "mayor reajuste neoliberal de la
historia de Cuba".
Un rosario de 'mea culpa', pero sin dimisiones
En su discurso, repleto de errores de lectura y de dicción, Castro
advirtió que no se deben "sembrar falsas ilusiones", porque "las medidas
por sí solas no constituirán el remedio universal para los males".
"Faltará por lo menos un quinquenio para implementar los cambios", apuntó.
"Casi todo ya está dicho. Por eso hablo poco y seguiré hablando poco",
dijo, para advertir: "En representación de los cargos que me ha dado el
pueblo, exigiré que se cumpla lo que yo he ordenado".
"Se me cae la cara de vergüenza de confesar que no se han cumplido los
acuerdos de los anteriores congresos", admitió.
Raúl Castro anunció la introducción, "en su debido momento", de
"ajustes" en la Constitución de la República, que no detalló.
También confirmó que el gobierno trabaja en leyes relacionadas con la
compra-venta de casas y automóviles y en la "ampliación de los límites
en la concesión de tierras en usufructo", pero para "productores con
resultados".
El general llamó a los medios oficiales a desempeñar un papel activo en
la "actualización del modelo económico" y cuestionó el "secretismo" que
el propio régimen ha impuesto en los últimos 50 años.
"Aquí no hay secretos, son muy pocos. Y los secretos más grandes están
bien guardados", afirmó.
Los delegados del VI Congreso "debatirán" desde hoy los Lineamientos,
entre los que no se han incluido unos 45, propuestos por la población,
que están "en abierta contradicción con la esencia del socialismo", pues
"abogaron por permitir la concentración de la propiedad", manifestó Raúl
Castro.
Flores para la Iglesia
En el segmento final de su informe, el general mencionó el proceso de
excarcelación de presos políticos llevado a cabo desde el verano pasado,
con la colaboración de la Iglesia Católica y el Gobierno español.
Tras recalcar que fue una "decisión soberana" liberar a los disidentes
"sin haber cumplido totalmente sus sanciones", Castro señaló que el
régimen pudo haberlo hecho "de forma directa", sin intermediarios.
"Sin embargo, lo efectuamos con un diálogo de respeto con la alta
jerarquía de la Iglesia Católica", apuntó, y, sorpresivamente, otorgó
"los laureles" a la Iglesia.
El general aprovechó el tramo final para amenazar a la disidencia y
advertir que "nunca" le "negará el derecho al pueblo de defender la
revolución", en alusión a la continuidad de los actos de repudio y de la
violencia contra los defensores de los derechos humanos.
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