Por Pedro Benitez
8 de abril 2011 05:57 PM EDT
Los tres huracanes de la última temporada desbastaron a Cuba y se
llevaron consigo cerca del 20 por ciento del producto interno bruto del
país. El gobierno comunico a la población de manera sutil que vendrían
tiempos peores. La realidad es que los huracanes agravaron el estado
insolvente de la economía en la isla.
El hecho que esta crisis global es profunda y duradera puede hacer que
la economía cubana pase de insolvente a insostenible. Esto puede traer
como consecuencia desequilibrio a nivel social y político. El pasado
año se levantaron las restricciones de viajes y remesas de los Estados
Unidos a Cuba, y esto sin embargo no ha dado lugar a un incremento
rápido y cuantioso de los ingresos en dólares que tanto necesita la isla
para continuar las importaciones de víveres y otros productos básicos.
En las calles de la Habana ya se presencia el alza en los precios de los
alimentos y es probable y posible que la inflación que se avecina en
Cuba sea más dañina a la economía del país que los tres huracanes.
Actualmente cientos de miles de familias cubanas enfrentan una crisis de
la vivienda que abarca toda la isla, y que de empeorar amenaza con
lanzar una alarmante cantidad de indigentes a las calles de las ciudades
mas pobladas.
Los maestros muy jóvenes y pobremente entrenados, las escuelas falta de
higiene y de personal administrativo calificado. La carencia de
doctores y hospitales en muy mal estado contribuyen a desarmar los
programas sociales que apenas sostienen la credibilidad de la dictadura.
Cuba actualmente esta importando cerca del 80 por ciento de lo que
consume, lo cual demuestra la falta de producción, ineficiencia
generalizada y el estado decrepito de la infraestructura del país.
Apostar que esta crisis económica global terminará pronto es muy
peligroso para la existencia del régimen, un camino mas seguro comprende
permitir la venta y compra de propiedades para estimular la construcción
de la vivienda, autorizar derechos sobre la tierra y permitir a los
campesinos que puedan subcontratar estos derechos.
Los altos precios de los alimentos acompañados por la corrupción, largos
apagones que ya se acercan, la juventud frustrada e indiferente al
trabajo, la doble moneda que margina a los que no trabajan en el turismo
o no tienen familiares en el exterior, y la falta de oxigeno que
proviene de encarcelar a los que opinan, esto puede ser dinamita dentro
de un barril de pólvora en la bodega de un barco. De no hacer reformas
económicas profundas, los inversores extranjeros por miedo a perder el
capital comenzaran a abandonar la isla y surgirán las divisiones
internas. Si bien la dictadura pudo eludir la caída del muro de Berlín,
difícilmente sobrevivirá el ignorar por tanto tiempo el equilibrio entre
la oferta y la demanda."
http://www.impre.com/la-gente-dice/viewArticle.action?articleId=281474978817845
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