El Vedado y su gente se desmoronan
"El vicepresidente me buscó la policía porque le dije la verdad y le di
una galleta. Me esposaron"
viernes, febrero 19, 2016 | Ernesto Santana Zaldívar
LA HABANA, Cuba.- Los derrumbes en La Habana —para no hablar de otras
ciudades cubanas— ya ni siquiera son noticia. Ocurren en cualquier época
del año, pero sobre todo cuando llueve mucho y, claro está, en los días
posteriores, cuando se secan los techos empapados.
Las pasadas semanas, bastante trágicas para muchos habaneros, fueron tan
notablemente lluviosas que hubo casas en las que surgieron goteras donde
antes no las hubo nunca. Por desgracia, y por lógica, acontecieron
varios derrumbes, algunos peores que otros. Uno de ellos, parcial, sin
víctimas mortales, ocurrió en la calle 27, entre 2 y 4, número 862, en
la barriada de El Vedado.
En realidad, este es un edificio que está declarado inhabitable desde
hace años y su deplorable estado era evidente, pero solo con las lluvias
se cayó una parte de la construcción y los residentes han recibido la
orden de abandonar el inmueble. Algunos han sido trasladados a albergues.
Yuliesky Lorenzo Ortiz, es un joven que vivió hasta hace un tiempo en el
sótano del viejo edificio, pero, temiendo por la vida de sus dos hijos
—una hembra de dos años y un varón de uno—, ocupó un espacio en un
terreno al frente de la edificación, cruzando la calle, y ahí se las ha
arreglado para, en una precaria vivienda improvisada, malvivir con su
familia y sin esperanzas.
"A pesar de todo, el gobierno no quiere darnos casa, no quiere darnos
nada", asegura Yuliesky: "Lo que quiere es mandarnos para un albergue, a
pasar trabajo con los niños, entre gente que uno no conoce, a vivir 'a
la bartola', sin baño ni cocina."
Otros vecinos confirman lo que dice el joven, pero además añaden que ni
siquiera el gobierno tiene suficientes albergues para todos y los días,
las semanas y los meses siguen pasando. Las autoridades les han
advertido a los vecinos que aún no han abandonado el edificio que tienen
que salir, aunque sea a la fuerza, con la policía. Y ya se han llevado a
los más afectados. Es contradictorio, absurdo y terrible.
"Ellos dicen que tienen que ver a dónde nos pueden ubicar", continúa
diciendo Yuliesky: "Aquí estamos en el centro de El Vedado, pero cuando
aparecen ubicaciones, si es que aparecen, son en el campo. Uno se puede
meter hasta veinte años esperando. Nosotros nos metimos ahí, en ese
terreno", señala hacia la rústica vivienda que improvisó en un espacio
frente al edificio, "y ahora me dicen que si me dan albergue me tengo
que ir de ahí, pero si me sacan a la fuerza voy a plantar mi cama en
medio de la calle, porque yo no me voy para ningún campo."
Como la vieja edificación a punto del colapso es estrecha y muy larga,
el sótano es un angosto y oscuro laberinto flanqueado de puertas, una
cuartería subterránea y lúgubre, de atmósfera dantesca, donde todavía
viven algunos, como Sancho Figas —Firry— y su esposa inválida, que
acostumbra a vender bolsas de nailon a un peso en su silla de ruedas
frente a la panadería de 23 y 12, a despecho de la policía. Ambos viven
en una esquina del laberinto, a la izquierda, al final del sótano.
"A ella la habían ubicado en un buen lugar, pero después la sacaron y la
mandaron de nuevo para acá", dice Firry: "Mira cómo está ese techo. Esto
es viga y losa, y es un desastre". "Cuando llueve, cae más agua adentro
que afuera", acota su mujer, y sigue Firry: "Lo único que podemos hacer
es esperar a que nos caiga el edificio encima. Y luego dicen que hubo
dos muertos, cinco muertos… Y ya."
Firry asegura haber sido, años atrás, soldado internacionalista en
varias misiones en Etiopía y en Angola: "Yo luché por este país, por
este gobierno, defendiendo los derechos de Cuba y del mundo. Me mandaron
allá a matar, a matar gente. Y yo cumplí. ¿Y pa' qué? A cambio de nada.
Este gobierno no me ha dado nada. Mengistu Haile Mariam era mejor que
Fidel y que Raúl, y Hugo Chávez también era mejor que los dos. Mira
cuántas casas mandó a construir en Venezuela pa todos los 'comegofio'
como yo."
Según él, que se irrita mucho, "lo que hay en Cuba es un tremendo
descaro", y cuenta cómo, en esa misma cuadra, se fue del país el dueño
de una casa, que quedó sellada durante un tiempo. "Pero luego se la
dieron a la hermana de Sáenz, el prieto, el Primer Secretario del
Partido en La Habana. Y nosotros mientras tanto seguimos aquí."
Refiere Firry que hace solo unos días tuvo un problema con el
vicepresidente del gobierno municipal. "Me puse malísimamente mal porque
no le dan solución al problema de mi mujer. El vicepresidente, no sé el
nombre, me agredió. Me buscó la policía porque le dije la verdad y le di
una galleta. Me esposaron. ¿Cómo, si la sacaron de la casa porque se
está cayendo, la van a volver a meter aquí?"
Finalmente, de acuerdo con su relato, aunque querían acusarlo de falta
de respeto y de agresión, la misma policía lo liberó sin acusación y se
desentendió del problema con el vicepresidente. "En el gobierno no me
atendieron; toqué las puertas y todas estaban cerradas o nadie me quiso
atender", insiste el hombre, todavía muy alterado.
La historia de su esposa, cuadrapléjica, cierra el trágico rosario de
desgracias: "A mí me quitaron la chequera desde hace tiempo porque tengo
una hija, pero ella, de 30 años, tiene dos hijos y vive en casa del
marido. Tiene miedo de que aquí les pase algo a los niños. No sé leer ni
escribir. Dependo de mi hija, pero ella tiene que hacer lo que le diga
el marido. Tengo que vender jabitas en la panadería. La policía me acosa
y me quiere arrestar, pero yo no puedo hacer otra cosa".
Source: El Vedado y su gente se desmoronan | Cubanet -
https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/el-vedado-y-su-gente-se-desmoronan/
No comments:
Post a Comment