GUILLERMO I. MARTÍNEZ: A Obama no le importa
El número de cubanos detenidos, golpeados y perseguidos se ha duplicado
en el último año
Al presidente Obama poco le importan los derechos humanos de los
disidentes en Cuba
El Presidente quiere hacer en Cuba lo que Richard Nixon hizo con China
GUILLERMO I. MARTÍNEZ
Por primera vez en más de medio siglo de periodista me siento frente a
un teclado y no sé qué decir.
Hace días que la noticia que el presidente Barack Obama iba a ir a Cuba
en marzo de este año está dando vueltas por todos los medios sociales.
Nadie la confirmaba, pero nadie la negaba.
A veces los políticos hacen ese tipo de cosas para medir el efecto que
puede tener algo que están pensando hacer o decir. A eso los periodistas
le llamamos "un globo".
La realidad es que nadie respondió a los rumores que Obama iba a Cuba a
darle la mano al asesino Raúl Castro y a fortalecer las relaciones entre
los dos países.
A Obama poco le ha importado que después de reanudar relaciones
diplomáticas con Cuba, el número de cubanos detenidos, golpeados y
perseguidos por las fuerzas represivas del régimen se ha duplicado en el
último año.
A él poco le importa la vida de estos cubanos, muchos de los cuales
tienen la piel de su mismo color. Eso no importa. Obama cree que como
dicen los que protestan en las calles de Estados Unidos: "Black lives
matter" (la vida de los negros tiene importancia).
Por lo visto eso solo es válido para los afroamericanos. A los
afrocubanos que les parta un rayo. A Obama no le importan para nada.
Con los años uno se olvida de las cosas. Y al leer que Obama iba a Cuba
me acordé de todos sus amigos en Chicago.
Aquellos como el reverendo Jeremiah Wright para los cuales Estados
Unidos es un país genocida que bombardea a ciudades enteras, como
Hiroshima y Nagasaki. Según el reverendo Wright, Estados Unidos apoya el
terrorismo de estado contra los palestinos y (los negros) en Sudáfrica.
Dijo que lo que había ocurrido en las Torres Gemelas en Nueva York el 11
de septiembre de 2001 era poca cosa en comparación con los crímenes
cometidos por Estados Unidos.
Este era el reverendo a cargo del Trinity United Church of Crist,
iglesia donde Obama iba y oía sus sermones revolucionarios domingo tras
domingo.
Durante años Obama oyó las prédicas de su amigo el reverendo Wright.
Fueron muchos años hasta que cuando Obama comenzó a tener aspiraciones
políticas renunció a la iglesia del reverendo Wright y dijo que le
entristecía el discurso incendiario del que hasta entonces había sido su
amigo y guía espiritual.
Han pasado muchos años. Aprendimos estas cosas cuando Obama fue
candidato a la presidencia de Estados Unidos. Las oímos y muchos las
olvidamos.
Pero el jueves fue lo primero que pensé cuando leí todos esos rumores de
que el presidente Obama iba a Cuba nuevamente en busca de acercar más a
los dos países.
Admito que me dio mucha tristeza ver que al presidente Obama poco le
importan la vida y los derechos humanos de los disidentes en Cuba. El va
a buscar la forma –si Raúl se lo permite– de encontrarse con algunos de
ellos, darles la mano y decirles lo que siente que sean perseguidos por
el régimen.
Pero después va a tomarse un mojito en el Floridita para recordar al
gran novelista Ernest Hemingway. Lo llevarán a todos los lugares
preciosos que hay en La Habana y por supuesto que no van a pasar ni
cerca de las mansiones que hoy son solares debido al descuido del gobierno.
El ejemplo que da Obama es nefasto. Por décadas se dijo que Estados
Unidos siempre apoyaba a los dictadores de derecha. Fueron décadas
tristes en las cuales los presidentes americanos eran aliados de
Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Rafael Leónidas Trujillo y muchos
otros de la misma calaña.
Esos tiempos ya pasaron. Después, por algunos años, Estados Unidos apoyó
a los gobiernos democráticos de la región. Pero esos tiempos también ya
pasaron.
Hoy el presidente Obama no puede resistir su deseo que Cuba y Estados
Unidos vuelvan a ser naciones amigas con relaciones estrechas. Admira
mucho de lo que han hecho los Castro en los casi 57 años que llevan en
el poder.
El Presidente quiere hacer en Cuba lo que Richard Nixon hizo con China
cuando era presidente. Pero las diferencias son muchas. China tiene más
de mil millones de habitantes, permite que algunos se hagan millonarios
y permite negocios que no tengan nada que ver con el gobierno.
En Cuba hay 11 millones de personas que ganan como promedio $20 al mes.
En Cuba no hay un gran mercado para los productos americanos. En Cuba
sólo se puede hacer negocios con el gobierno y con empresas estatales
que tienen como jefes a hijos y yernos de los Castro.
Le deseo mucha suerte al presidente Obama en su viaje. Ojalá que todo le
salga bien en sus negociaciones con Raúl Castro, quien en 1958 fusiló a
sus enemigos.
Periodista cubanoamericano.
Guimar123@gmail.com
Source: GUILLERMO I. MARTÍNEZ: A Obama no le importa | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article61320917.html
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