Fotos rigurosamente vigiladas
Cuando el empresario Marcelo Claure tuiteó una foto turística con la
efigie de Che Guevara, resucitó en Miami un viejo y repetido chantaje
político emocional
Jorge Dávila Miguel, Miami | 10/11/2015 11:32 am
Al empresario Marcelo Claure lo pusieron a correr en Miami. Sus negocios
telefónicos le iban tan bien en La Habana y se puso tan contento allí,
que mandó un tuit vía Sprint (Marcelo es el presidente de Sprint) que
decía "¡Hola Cuba. Contento de estar aquí!". Pero no satisfecho con la
infamia de sentirse feliz en Cuba, Claure tuiteó también una foto
turística con la efigie de Che Guevara. Eso desató el escándalo.
Prestos en la defensa de la patria, dos de nuestros congresistas le
salieron al paso metiéndose en su tuit: Ileana Ros-Lehtinen y Carlos
Curbelo; y en la refriega algún que otro convocado al tuiter de repudio
amenazó con un boicot. Porque para complicar las cosas Claure es socio
de David Beckham en la construcción de su estadio en Miami. ¿Y cómo es
posible que un constructor en "nuestro" Miami le tire una foto al Che?
El hecho mereció titular en la primera plana del Nuevo Herald: "Foto del
'Che' crea fricción entre socio de Beckham y líderes cubanoamericanos de
Miami". Sabemos que nadie puede sentirse feliz en La Habana (aunque
también la policía castrista pudiera forzarte a eso), pero hacer un tuit
con una foto turística de la efigie de Ernesto Che Guevara es
definitivamente intolerable.
Así quedó resucitado esta semana el mismo chantaje político emocional a
que nos tienen acostumbrados desde siempre políticos como Ros-Lehtinen y
Curbelo, los comentaristas radiales del resentimiento, y esa estela de
las eternas víctimas del castrismo que proclaman su dolor como si fuera
un triunfo. Existe una hermosa experiencia con varios presos políticos
cubanos que cumplieron largas condenas bajo Fidel Castro: fueron
valientes enfrentándose al poder; fueron valientes después en sus
condenas y son valientes ahora no explotando para su beneficio el dolor
de los cubanos.
Hace poco, comentando con un colega periodista la historia de la
confrontación de ideas entre el exilio y el gobierno de Fidel Castro,
recordábamos la gran audiencia que Radio Martí tuvo alguna vez. Su
importancia. Sin embargo, a medida que la emocionalidad y la propaganda
fueron adueñándose de sus ondas, aquella audiencia fue desapareciendo
hasta convertirse en lo que es hoy: nada. Alguien diría que algo similar
le sucede a la clase política cubano americana, sobre todo desde el
pasado 17 de diciembre.
Pero volvamos a Marcelo. Su mega compañía Sprint no anda muy bien
últimamente; incluso tal vez tenga que despedir a miles de empleados.
Por eso se fue a Cuba, buscando nuevos horizontes, para poblarlos de
millones, tal vez miles de millones de mensajitos, e mails y llamadas
telefónicas por el roaming que ciertamente pactó con Etecsa (la malvada
compañía telefónica cubana); así traería moneditas frescas desde ese
nuevo Eldorado que para muchos despistados millonarios norteamericanos
ya existe en Cuba o existirá en breve. Sería precisamente envuelto en
esos paisajes de ensoñación, que Marcelo se sintió feliz y le tiró la
foto al Che. Mientras tanto en Miami, alguien que estaba muy bravo de
que el presidente de Sprint estuviera en La Habana negociando el viscoso
asunto de los mensajitos telefónicos, seguramente le avisó al par de
congresistas, a otros verticales cubanoamericanos y todos juntos
pusieron a gozar a Marcelo.
De alguna forma (en la que no se excluye la autopromoción de los
convocantes al twitter de repudio), el periódico se enteró y apareció en
primera plana el titular. Entonces Marcelo, derrotado en su breve
felicidad cubana, aunque confortado por lo de los futuros mensajitos
telefónicos y sobre todo ansioso por no perder estadio de futbol de
Beckham, retiró inmediatamente la foto y pidió disculpas: "Yo no tuve
intención de hacer daño a nadie", tuiteó y jerimiqueó mientras le decía
adiós al Che.
Hay que explicar a los queridos lectores que durante muchos años
nuestros congresistas cubanoamericanos y comentaristas radiales
combatieron verticalmente a los viles empresarios extranjeros que
comerciaban con el gobierno cubano: canadienses, españoles, mexicanos
sintieron el peso de la moralidad. Pero también hay que explicar que
existen dos tipos de viles empresarios. Los extranjeros y los israelíes.
Por ejemplo Rafi Eitan, "el apestoso", jerarca del célebre Mossad, desde
el 1992 tuvo grandes negocios de cítricos en Cuba —y tal vez todavía los
tenga— pero nunca Ileana Ros-Lehtinen, ni ninguno de nuestros verticales
políticos cubanoamericanos lo denunció. Marcelo, qué le vamos a hacer,
no eras más que un empresario bolivianoamericano.
Jorge Dávila Miguel es analista político de CNN en Español y columnista
de CNN en Español y el Nuevo Herald.
Referencias:
http://www.nytimes.com/1997/11/18/world/us-penalizes-israeli-owned-company-for-dealing-with-cuba.html
http://www.wrmea.org/1994-january/from-the-hebrew-press-israeli-cultivation-of-cuba-reflects-contempt-for-u.s.-policies.html
https://en.wikipedia.org/wiki/Rafi_Eitan
http://baracuteycubano.blogspot.com/2006/05/castro-inaugurara-monumento-al.html
Source: Fotos rigurosamente vigiladas - Artículos - Opinión - Cuba
Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/fotos-rigurosamente-vigiladas-324043
No comments:
Post a Comment