Friday, October 16, 2015

Piedras en la bota

ALEJANDRO RÍOS: Piedras en la bota

"Mick Jagger está en Cuba" era el inusual titular
Existe la posibilidad de que los Rolling Stones terminen su próxima gira
en La Habana
Los Rolling Stones encarnan la oposición a todo tipo de dominación
ALEJANDRO RÍOS

La primera plana del órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, la
decrépita "abuelita" Granma, recibió una inyección de adrenalina en su
aburrida cobertura de planes cumplidos, efemérides patrióticas y
llamados de atención al presidente de los Estados Unidos. "Mick Jagger
está en Cuba" era el inusual titular para un espacio que habitualmente
ocupa la presencia reiterada de Maduro.

Por unos minutos pensé en aquellos amigos de la Habana del Este cuando
disfrutábamos, como en éxtasis religioso, tanto la metafórica música de
los Beatles, como el rock tronante de aquellos irreverentes Rolling Stones.

"José, El Papa", nos deleitaba con un Under My Thumb o Paint it Black,
de simulado inglés, que todavía resuenan en mis oídos, de modo
entrañable. Solo conocíamos a los ídolos gracias a las fotos de los LP y
el hijo de un marino mercante nos contaba, ensimismado, del modo que
Jagger interpretaba sus canciones como si le bajara el mal de sambito.
Nos íbamos haciendo de una cultura referencial obsesiva sobre la música
más temida por el totalitarismo.

Ahora existe la posibilidad de que los Rolling Stones terminen su
próxima gira por Latinoamérica, el próximo año, en el estadio de El
Cerro habanero. El bajista Darryl Jones, quien los acompaña desde 1993,
sugirió la idea luego de presentarse en Cuba con el grupo The Dead Daisies.

Mi hermano Frank, quien estudio en la otrora Unión Soviética, siempre me
habló de lo impresionado que quedaron los becados cubanos con el primer
concierto de rock que se hiciera del otro lado de la llamada "cortina de
hierro", en 1979, protagonizado por Elton John y el percusionista Ray
Cooper.

Curiosamente a John le pasó lo mismo que a Billy Joel durante su
incursión soviética de 1987. Las primeras filas de las presentaciones
fueron vendidas a compinches del gobierno que se tapaban aburridos los
oídos y no fue hasta que los jóvenes fanáticos de los últimos asientos
se abalanzaron hacia el escenario que la magia del rock se produjo.

Algo similar ocurrió durante el Havana Jam, de 1979, con la diferencia
de que la claque política cubana sí conocía de la música americana, que
consumía privilegiada, mientras nosotros estábamos al tanto mediante las
emisoras de radio "enemigas".

Los Rolling Stones van a tener que desembarcar con toda su parafernalia
tecnológica, al igual que hizo CBS con Havana Jam, para ser escuchados
como es debido en el decrépito estadio cubano. Se tienen que olvidar de
lucrar en este caso y saber que sus representantes deberán salvar muchos
obstáculos y sinsabores.

No creo que el régimen tenga la capacidad de llenar el lugar con
partidarios y espero que el público cubano sepa aprovechar esta
eventualidad, sin duda, histórica.

Más que ningún otro grupo, los Rolling Stones encarnan la oposición a
todo tipo de dominación que coarte la libertad individual. Son rebeldes
por naturaleza. Lo de ellos es gozar intensamente y proporcionar
diversión. Jagger ha dicho que nunca se ha dejado usar por la política y
Richards apuntó alguna vez: "Si vas a patear a la autoridad en los
dientes, debes hacerlo con los dos pies".

De producirse el concierto de la Habana, olvídense de Calle 13, Fito
Páez, Juanes, Joan Manuel Serrat y todos los otros artistas que han
tratado de colaborar, correctamente, con el bienestar espiritual del
acoquinado pueblo cubano.

Esto es the real thing. Cuando suenen los primeros acordes de Start Me
Up o de Jumpin' Jack Flash, canciones con las que los Rolling Stones
suelen comenzar sus conciertos –según mi experiencia–, serán como
piedras incómodas en la ruda bota castrista.

Source: ALEJANDRO RÍOS: Piedras en la bota | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article39168114.html

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