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Friday, October 16, 2015

Penny Pritzker y el manicomio raulista

Penny Pritzker y el manicomio raulista
PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 16 Oct 2015 - 6:13 am.

Una mirada a las normas y políticas del Gobierno que mantienen
maniatados a los trabajadores cubanos.

Penny Pritzker, secretaria de Comercio de Estados Unidos, visitó Cuba la
semana pasada. La también multimillonaria que, según Forbes, amasa una
fortuna de 2.400 millones de dólares, describió la Isla como "un país
hermoso y fascinante, con gente hospitalaria y mucho potencial para
hacer cosas juntos". Por igual dialogó con niños y aficionados del
béisbol de Grandes Ligas, a quienes solicitó apoyo para su equipo
favorito, los Chicago Cubs.

Antes se entrevistó con ministros, funcionarios y visitó las obras del
Mariel. Pero no se produjo un intercambio de opiniones entre Pritzker y
Marino Murillo, "el zar de la economía raulista", quien defiende a capa
y espada la supuesta "superioridad" de la empresa socialista sobre el
sector privado.

Pritzker ofreció una conferencia de prensa en la embajada de EEUU, a la
que no fue invitado el periodismo independiente. Y, de vuelta a
Washington, concedió una entrevista al programa Squawk Box del canal
estadounidense especializado en economía CNBC.

En el diálogo manifestó que el Gobierno de Cuba está muy interesado en
que compañías extranjeras inviertan anualmente 2.5 millardos de dólares
en su economía. Sin embargo, para Pritzker, "los propios cubanos [el
Gobierno] son los que están bloqueando las mayores inversiones y el
comercio, amén del embargo vigente… Me parece que son cautelosos y
conservadores mientras intentan hacer que su economía evolucione", alertó.

Entre los principales engendros que entorpecen el desarrollo económico
—según analizó Pritzker— sobresalen las limitaciones al sector privado
en el desempeño de menos de 200 categorías laborales, que solo le
permiten aportar el 2,5% al PIB. Mientras, la doble moneda continúa
entorpeciendo la economía interna.

En cuanto a las trabazones que impiden la inversión extranjera tanto
para norteamericanos como para cualquier empresario extranjero, Pritzker
señaló que las contrataciones de fuerza de trabajo hay que hacerlas a
través de una agencia de empleos controlada por el Estado. "Así que
usted no tiene libertad para entrevistar a quien quiera; y también hay
incertidumbre con respecto a las regulaciones que son impedimentos para
la inversión directa", aseveró.

Dentro de la camisa de fuerza

Con el título "Publican reglamento sobre contratación de personal para
prestar servicios en entidades extranjeras", el periodista René Tamayo,
del oficialista Juventud Rebelde, anunció el pasado 29 de setiembre que
dicho código fue publicado en la Gaceta Oficial Nº 40. Lo cierto es que
hasta la redacción de esta nota, aún no se conocía el contenido: al
intentar acceder al sitio web de la Gaceta, un cartel alerta de que el
sitio "está en mantenimiento y piden disculpas".

La nota de Juventud Rebelde aclara ―según resolución del Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social (MTSS)― que ciudadanos cubanos y extranjeros
o personas sin ciudadanía residentes permanentes en la Isla, solo podrán
trabajar en entidades extranjeras si han establecido previamente una
"relación de trabajo" con las entidades empleadoras autorizadas: La
Agencia de Contratación a Representaciones Comerciales (Acorec S.A.), y
los Almacenes Universales S.A. (AUSA). Ambas forman parte del consorcio
militar GAESA.

Asimismo, las entidades empleadoras aplicarán el procedimiento
establecido para la contratación. El personal que aspira a ser
contratado solo prestará servicios de asesoramiento, en labores técnicas
y de servicios, incluyendo quehaceres domésticos.

Los escogidos pueden ser personas en edad laboral o jubilados que
cumplan con los parámetros de la legislación laboral vigente, de igual
forma podrán ser incluidos trabajadores procedentes del sector
cuentapropista.

El aspirante a contratación que esté vinculado laboralmente, requiere
del permiso de su director. Y, de pertenecer a cualquier organismo de la
Administración Central del Estado, debe ser autorizado por el máximo jefe.

Los contratos tendrán un término máximo de 5 años. Al concluir el
período, si la entidad extranjera lo solicita, se valorará por parte de
la empleadora estatal si prorrogan el contrato o no, acorde a las reglas
establecidas.

Las remuneraciones serán en pesos cubanos (CUP) a partir de los salarios
mínimos establecidos por el MTSS, atendiendo a la diversidad del
servicio; la experiencia, calificación, la utilización de idiomas,
condiciones anormales, jornadas irregulares y otras razones debidamente
consideradas por la entidad empleadora, la que podrá fijar un salario
superior para el cargo, siempre y cuando no produzca incongruencia
salarial, o sea, no resulte "disparatadamente alto".

Según las regulaciones, el Gobierno cubano estipula pagar dos pesos
(CUP) por cada dólar/salario a los trabajadores contratados, partición
que de acuerdo a la tasa de cambio actual, significa que el trabajador
recibirá el 8% del salario que le pagan los inversores, mientras el
Estado se embolsilla el 92%.

La resolución prohíbe a las entidades extranjeras establecer una
relación de trabajo directa con ninguna persona y establece una cuota
mínima y obligatoria de empleo: un trabajador cubano por cada empleado
extranjero.

Para el suministro de mano de obra, la entidad extranjera tendrá que
hacer una solicitud a la parte empleadora cubana. La resolución del MTSS
también alerta que la entidad empleadora está en la obligación de
brindar la información necesaria, para que la concertación del contrato
sea de mutuo beneficio para las partes.

Examinando el capitalismo explotador

"Hay que ser guanajo para aceptar esos términos", alega Carlos, un
ingeniero civil de 55 años que actualmente trabaja como cuentapropista.

"¿Si los inversores extranjeros pagaran directamente a los trabajadores
contratados ―pregunta Carlos―, por qué el Estado no puede aplicarle una
tasa de impuesto?" Luego se responde: "Bueno en primer lugar se tendrían
que conformar con muy poco. Pero hay otro problema: el trabajador se
convertiría automáticamente en contribuyente directo y le exigiría al
Gobierno una buena administración. Sería un cambio de conciencia que no
le conviene al Estado".

"Creo que el bloqueo debe ser el instrumento para presionar al Gobierno
―propone―. Si no cambian las reglas no debe levantarse. Son tan brutos
que ponen el grueso de la economía en manos de los militares, dándole
motivaciones políticas a los conservadores para mantenerlo."

"A fin de cuentas está política muestra el verdadero desprecio que
siente el Estado cubano por el trabajador ―asegura―. Aún recuerdo una
entrevista hecha a uno de los contratistas que participaron en la
construcción del túnel de La Habana, donde el entrevistado recordó
haberle manifestado su preocupación al francés [jefe de obra], por no
cumplir el cronograma de ejecución, y, lo peor del problema es que
afectaría el salario de los obreros. A lo que el francés respondió: 'A
los trabajadores no se les castiga, al contrario se les estimula'. No
recuerdo haber escuchado nunca a un líder sindical o dirigente
partidista pronunciar estas palabras."

Entretanto, Leocadio, un jubilado de 84 años, al conocer el texto de
Juventud Rebelde, suelta una carcajada y califica la resolución del MTSS
de garrafal disparate. "Esta visto y comprobado que esta gente [el
Gobierno] no saben¡ nada de política empresarial", apostilla.

Cuenta que en los años 50 del siglo pasado era empleado de la Shell Co.
y se enteró de una convocatoria para ocupar plazas vacantes en la
Standard Oil (Esso), actual refinería Ñico López, una oportunidad que le
representaba ganar más dinero.

Gracias a sus conocimientos técnicos y el dominio del inglés, aprobó los
exámenes y fue seleccionado para ocupar una plaza. Recuerda que durante
el proceso le suministraron una planilla para los datos personales. Una
de las casillas solicitaba fijar una "cifra" del sueldo que aspiraba a
ganar.

Días después fue citado al edificio Ambar-Motors, en la intercepción de
las calles Infanta y 23, en el Vedado. "Allí, planilla en mano, el jefe
de personal de la compañía se dispuso a negociar conmigo el sueldo que
me pagarían en base a la cifra que yo había fijado. Al finalizar la
negociación ―añade Leocadio―, el funcionario me dijo que si necesitaba
un carro la compañía tenía un contrato con Ford Co. Como empleado de la
compañía podía pasar por la agencia, escoger uno y, después, se
acordarían las condiciones de pago".

Y, para concluir, sentencia Leocadio: "Los capitalistas pagan bien, pero
exigen eficiencia y honestidad, por eso obtienen los mejores resultados.
Como viejo con bastante experiencia le digo a los jóvenes a manera de
consejo, que tienen que hacerse respetar. Aceptar trabajar como
capitalista para que te paguen como socialista es una humillación".

Source: Penny Pritzker y el manicomio raulista | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1444966673_17530.html

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