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Saturday, October 10, 2015

Los emprendedores y la contrarrevolución

Los emprendedores y la contrarrevolución
Las relaciones de producción estatal-asalariadas frenan el desarrollo de
las fuerzas productivas
PEDRO CAMPOS, La Habana | Octubre 09, 2015

El "socialismo de estado" ha sido un gran fracaso reconocido incluso por
quienes lo sostienen. La economía de Cuba está en el piso, las fábricas
e industrias en buena parte están destruidas, vendidas o regaladas a
otros países; nuestras tierras, abandonadas al marabú, porque el
estatalismo asalariado fue incapaz de hacerlas producir.

El internacionalismo de los cubanos es explotado por la burocracia y los
asalariados estatales tienen que inventarse la vida, mientras nuestra
población va decreciendo por falta de nacimientos, aumenta el éxodo de
profesionales y fuerza de trabajo valiosa buscando mejor suerte allende
los mares, al tiempo que nuestras ciudades se caen a pedazos, sepultadas
de basura, por mencionar solo cuestiones que todo el mundo entiende.

Una mirada simple evidencia que todo eso está mediado por la
contradicción propia de este modelo: entre su capacidad para crear
muchos profesionales y su inhabilidad para ofrecerles condiciones y
libertad de creación para su desarrollo, debido a la concepción
estatalista, burocrática y centralizada de la economía, la propiedad, el
mercado y la política.

Para ponerlo en lenguaje que bien entienden todos los marxistas: se hace
evidente la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas
(específicamente del alto nivel técnico y profesional de la fuerza de
trabajo, la más importante de todas las fuerzas productivas) y las
relaciones de producción estatal-asalariadas que ponen freno total a
esas fuerzas productivas.

En esas condiciones, escribieron los clásicos estudiosos de la economía
política revolucionaria, las revoluciones sociales son inevitables. Lo
que no quiere decir que sean violentas ni políticas. Se referían a
revoluciones sociales, en las relaciones de producción, para poder
liberar las fuerzas productivas de las amarras, en este caso del
estatalismo asalariado.

¿Y quién no sabe esto en Cuba? Pero el miedo a los cambios supera el
convencimiento de su necesidad, aunque no justifica que se les siga
obstaculizando o postergando indefinidamente.

Raúl y sus militares hicieron que el VI Congreso del PCC aprobara
cambios en el modelo económico con la introducción del cuentapropismo,
el cooperativismo y las inversiones de capital extranjero. Pero todos
sabemos que el miedo a perder el poder ha hecho que el ritmo de las
transformaciones sea lento, sesgado y hasta totalmente distorsionado,
como han hecho con el cooperativismo, que quieren convertir en apéndices
de las empresas estatales.

Y arriba de eso, como Obama dijo que su política ayudaría al
empoderamiento de los emprendedores, parece que eso ya fue suficiente
para que las fuerzas oscuras declararan a los emprendedores "enemigos de
la revolución al servicio del imperialismo". Claro, para esos, el
Estado, la burocracia, el oscurantismo político, los frenos a las formas
de producción no estatales es lo revolucionario hoy, aquí.

Así, observamos que existe un cierre total al cooperativismo
independiente, en tanto se organizan pseudo-cooperativas controladas en
todo por el Estado, y a la vez se desarrolla una campaña abierta contra
el trabajo por cuenta propia en La Habana: contra los carretilleros, los
vendedores en los parques, los boteros y los restaurantes y paladares.

Es como si el Estado quisiera descargar su rabia contra el
"imperialismo" y su desconcierto porque no le acaban de levantar todo el
bloqueo sobre los cuentapropistas que el "imperialismo" quiere potenciar.

Se oponen de esa manera a los necesarios cambios en la estructura de la
propiedad y las relaciones de producción y eso, desde el punto de vista
marxista, es contrarrevolución. Como lo es todo lo que se oponga a los
cambios democráticos imprescindibles.

En fin, que el Estado todo-poseedor y decisor sigue sin entender que el
cuentapropismo, el cooperativismo y las formas mismas del capitalismo
forman parte de eso que los marxistas leninistas siempre han llamado
socialismo o período de tránsito, lo que evidencia que en Cuba no hay
socialismo de ningún tipo, sino un capitalismo monopolista de Estado que
se opone al desarrollo de todas las otras formas de economía, porque
sabe que su subsistencia no es garantizada por su eficiencia, sino por
la fuerza de las armas y el poder total de la burocracia sobre la sociedad.

Por eso la burocracia la emprende contra los cuentapropistas. No
soportan que sean capaces de ser más eficientes que sus improductivas
empresas estatales, los cuentapropistas tengan mayores ingresos y además
desarrollen un pensamiento libre e independiente.

Ya lo hemos dicho muchas veces, no nos sorprendamos cuando las fuerzas
productivas desborden las relaciones de producción estatal asalariadas,
que nada tienen que ver con el socialismo.

Source: Los emprendedores y la contrarrevolución -
http://www.14ymedio.com/opinion/emprendedores-contrarrevolucion_0_1867613226.html

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