Un contrasentido tras otro
ALEJANDRO GONZÁLEZ RAGA | Madrid | 16 Jun 2013 - 10:06 am.
El Gobierno anuncia una web para explicar sus reformas, pero controla
internet y cobra el acceso a precios astronómicos.
La reciente mención hecha por el vicepresidente del Gobierno cubano y
jefe de la Comisión para la Implementación y Desarrollo de las reformas
económicas, durante la inauguración del VII Congreso de la Asociación
Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), de crear un sitio
web para publicar las políticas y normas jurídicas de sus "reformas
económicas" y facilitar el entendimiento de las medidas, va por el
camino del rímel y las cremas antiarrugas.
La expulsión de la prensa extranjera del acto donde se anunció la
creación de dicho sitio web confirma el contrasentido, ya que este ha
sido desarrollado supuestamente para "informar" a una población sin
acceso a internet, lo que desde le asegura un fracaso rotundo.
Para la inmensa mayoría de la población cubana acceder a la red de redes
continúa siendo una fantasía, aun cuando se anuncie la ampliación a 118
sitios para brindar este servicio, que se ofrecerá al astronómico precio
de 4.50 CUC (equivalente a 5.40$) por hora de conexión, un precio que
muy pocos cubanos en la isla podrán pagar.
La anunciada apertura es otra farsa. La mayor parte de estos 118 sitios
ya existían —la mayoría solamente con acceso público a una "internet"
interna, cerrada al exterior o filtrada, y con acceso siempre
monitoreado por funcionarios "a pie de ordenador"— y habían ido
cerrándose a discreción para los nacionales, en el afán por
incomunicarles. Ahora reabren sus puerta para esquilmar a la población
(básicamente a aquellos que reciben remesas del exterior), a sabiendas
de que este es un negocio rentable dada la abundante diáspora: dos
millones de potenciales clientes solo entre cubanos y sus descendientes
son un mercado apetecible, potenciado por la necesidad de información de
una población que ve un resquicio por el que asomarse al mundo real.
El aprovechamiento de una fractura social creada por el propio régimen
para lucrar de ella es una conducta condenable en cualquier gobierno del
mundo y una práctica deleznable, pero el régimen cubano la muestra
cínicamente como un síntoma de apertura, lo que significa una tácita
aceptación del saqueo de la nación.
América Latina no es un buen lugar para las comunicaciones de manera
general, pero en la región, Cuba ocupa el primer lugar en el precio por
hora de conexión a internet: 5.40$. El minuto de conexión telefónica
(sin hablar ya de la calidad del servicio o su uso para censurar y
espiar) cuesta 79.9 centavos de dólar en un país donde el salario medio
es de 18 dólares mensuales.
El Gobierno, en consonancia con la resolución del Consejo de Derechos
Humanos que establece que el derecho de acceso a internet "debe
garantizarse y ser protegido por todos los países", debería, además de
ofrecer el libre acceso a las comunicaciones, establecer precios justos
para estos servicios, en equilibrio con las posibilidades y necesidades
reales de los ciudadanos.
Debería además iniciar un camino de reformas radicales, que superen el
absurdo concepto de apartheid que condena y retrotrae nuestra nación a
escenarios ya superados por la inmensa mayoría de los países. La
vaguedad de este comportamiento solo puede entenderse en el contexto de
una casta política que aspira a controlar todos los resortes sociales, y
va soltando aquí o recogiendo allí según las circunstancias. La guía su
finalidad última, que no es otra que mantener un poder que dura ya más
de medio siglo; una idea tan extemporal como extravagante, que solo
asegurará a los cubanos un futuro de sombría continuidad en el aislamiento.
Source: "Un contrasentido tras otro | Diario de Cuba" -
http://www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1371369962_3778.html
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