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Monday, June 17, 2013

Los cubanos y la Obsolescencia Programada

Los cubanos y la Obsolescencia Programada
junio 16, 2013
Daisy Valera

HAVANA TIMES — Los primeros electrodomésticos que recuerdo son un
ventilador Órbita que me garantizaba el sueño las pocas noches sin
apagón. Una plancha que se encargó de alisar todos mis uniformes desde
la escuela primaria hasta el preuniversitario y una lavadora Aurika
verde; que amenazaba con romperse a cada intento de centrifugar pero
siempre permanecía en una pieza.

Muchos de estos equipos fabricados en la URSS hace más de 30 años siguen
siendo útiles en los hogares cubanos. Se siguen reparando "planchas
rusas" y produciéndose artesanalmente vasos metálicos para batidoras Eta.

No extraña que durante la pomposa "Revolución Energética" de mediados de
los 2000 muchos propietarios de refrigeradores Frigidaire o equipos de
aire acondicionado soviéticos, se negaran a cambiarlos por sus homólogos
fabricados en China.

A pocos años de estos trueques algunos equipos que llevan en
funcionamiento décadas conservan su aura de inmortalidad, mientras los
modernos refrigeradores Haier y las ollas arroceras Liya se amontonan
inservibles en almacenes y talleres.

Por estos días el cubano se adapta a lo desechable y frágiles que son
los nuevos electrodomésticos y desarrollan cierta nostalgia por los
equipos duraderos y reparables.

En el seno de la dinámica de compra, tira, compra surge el movimiento
SOP (Sin Obsolescencia Programada). La Obsolescencia Programada se
refiere al fenómeno de diseñar con premeditación objetos de poca
durabilidad para potenciar el consumo y es un tema casi desconocido para
la población cubana.

Podría pensarse que el "consumismo" no es uno de los males que aqueja a
un país en constante crisis de desabastecimiento, sin embrago, la
Obsolescencia Programada nos afecta fundamentalmente por dos razones:

— los equipos que se ofertan provienen del mercado internacional, no de
industrias locales.
— los cubanos perciben salarios risibles.

Para comprar en las tiendas una plancha, una batidora, y un televisor
que cuestan 20, 50 y 400 CUC respectivamente, un trabajador con un
salario medio (450 CUP) tendría que ahorrar el mismo íntegramente por
poco más de 2 años.

El hecho anterior convierte a los mencionados electrodomésticos poco
duraderos en prácticamente tesoros insustituibles.

Ante esta realidad el movimiento SOP, promovido por el ingeniero español
Benito Muros, apuesta por la comercialización de productos que no estén
programados para tener una corta vida y que respeten el medio ambiente
por la eliminación de grandes volúmenes de desechos.

La empresa de Muros, OEP Electrics, ha creado una bombilla sin
Obsolescencia Programada con una garantía de 25 años y reparable de por
vida. Sumado a esto la bombilla permite un ahorro de hasta un 92% en
electricidad y emite hasta un 70% menos de CO2.

Si el Estado cubano tuviera la intención de realizar una nueva
revolución en el área de la energía, pero esta vez que sí diera
resultados, debería no desoír el llamado del SOP y librarnos de las
lámparas supuestamente ahorradoras, las hornillitas eléctricas y los
temibles DVD Parker.

No estaría nada mal, por ejemplo, empezar construyendo una fábrica de
las bombillas de Muros en la isla.

Source: "Los cubanos y la Obsolescencia Programada - Havana Times en
español" - http://www.havanatimes.org/sp/?p=86735

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