10-04-2011.
Julio César Gálvez
Preso de Conciencia de la Causa de los 75
Tag: Dididente, Destierro
(www.miscelaneasdecuba.net).- Es lamentable ver cómo las personas y
ciertos funcionarios en este mundo se abrogan el derecho a opinar y
determinar por los demás sin apenas tener conocimiento acerca del tema
en cuestión. Según expresó el jueves día 7 de los corrientes en el pleno
del Senado, el ministro de la presidencia de España, señor Ramón
Jáuregui "la grandeza y el orgullo de decir al mundo que ha sacado de
las cárceles cubanas a los presos de conciencia" tal parece que es él
quien conoce la realidad de lo que ocurre en Cuba y dentro de sus prisiones.
Pero no es el único, son muchos los que opinan y hablan sobre la difícil
situación por la que atraviesa el pueblo de Cuba en general. Son los
expertos "cubanólogos", que están a tres por quilo dondequiera. Al
oirlos y leer sus declaraciones me viene a la mente el Benemérito de las
Américas, el mexicano Benito Juárez, cuando dijo: "El respeto al derecho
ajeno es la paz "
¿De quién y cúal es la grandeza y el orgullo de haber sacado de las
cárceles cubanas a los prisioneros de conciencia? Es un sueño loco de
una noche de verano. Es lamentable que este ministro no conozca o quiera
saber la verdad de lo ocurrido, y donde lamentablemente está involucrado
el gobierno español del cual él es ministro, y nada menos que de la
presidencia, por lo que debería estar bien enterado de todo.
En primer lugar, el régimen comunista de Cuba utilizó a su manera y
antojo al gobierno español, quizá bajo futuras promesas incumplidas de
solucionar las diferencias económicas de los inversores españoles en la
isla, a cambio de que se llevaran al destierro a luchadores pacíficos
por la libertad y la democracia, condenados injustamente por el mero
hecho de pensar distinto al discurso oficial.
En segundo lugar, nos liberaron buscando un cambio de imagen pública que
respaldara la propuesta del gobierno de España para que la Unión Europea
levantara la Posición Común. Como dice un viejo refrán español "al
enemigo, puente de plata", a lo que se prestó el gobierno español.
Es necesario preguntarle al señor Jáuregui cuando ha visitado alguna de
las cárceles cubanas; si conoce cómo viven y qué comen los presos en
Cuba; si ha caminado, confundido entre la población, las calles de
Guantánamo, Ciego de Avila, Matanzas o Pinar del Río, por sólo citar
algunas provincias; si ha visitado alguno de los pabellones del Hospital
Siquíatrico de La Habana o el Materno Infantil de Luyanó; si se ha
sentado a conversar, mientras se recrea la vista con el paisaje, en el
muro del malecón habanero con quienes pasan a su alrededor; si ha
visitado el solar La Margarita, en pleno corazón de la ciudad de La
Habana; si ha tenido la gentileza de conversar con alguno de los
exprisioneros de conciencia desterrados en España para conocer sus
dificultades tras el arribo a suelo español; si conoce que la
solidaridad del pueblo español -- el sencillo, el trabajador, el de a
pie, sea taxista, camarero, pequeño comerciante, el estudiante de una
universidad o el caminante que nos saluda afectuosamente en medio de una
de las escaleras del metro de Madrid -- es la mayor prueba de gratitud
que hemos recibido tras la total indiferencia y negativa del gobierno,
aunque solo sea a vernos la cara.
Es lamentable que el señor ministro de la presidencia Ramón Jáuregui
desconozca que dentro de las cárceles cubanas aún permanecen muchos
luchadores por la libertad y la democracia. Ejemplos sobran. Sólo le
mecionaré los casos de Rafael Ibarra Roque, quien lleva 17 años tras las
rejas, Rolando Sarraff, con más de 15 años en prisión, Ernesto Borges,
con 13 años en un calabozo estrecho, insalubre y apestoso. Son apenas
tres de los más de cien hombres y mujeres que todavía están encerrados
por combatir el totalitarismo sanguinario y feroz que se ha adueñado de
Cuba desde hace más de 50 años. Son muchos los que día a día reprimen y
encarcelan los agentes de la policía política cubana para que los
hermanos Castro perduren en el poder.
En nuestra modesta opinión antes de emitir una opinión o un criterio es
necesario conocer los detalles sobre los que se habla, mucho más en el
caso de un político que representa a un gobierno que se dice demócrata y
socialista, o a lo mejor esa opinión le permite una invitación a pasar
unas vacaciones en Cuba, así podrá comprobar que la liberación de presos
políticos cubanos no acabó.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=31909
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