PUEBLOS CAUTIVOS DENTRO DE LA ISLA CAUTIVA
BELKIS CUZA MALÉ
Especial/El Nuevo Herald
Aunque se ha repetido siempre que la historia la escriben los
vencedores, esta afirmación parece que ya no es totalmente cierta.
Quizás la causa sea el cambio global que han tenido las comunicaciones
en los últimos 30 años.
No sólo, por ejemplo, debemos el conocimiento de la verdad, de lo que
estaba pasando bajo las férreas tiranías comunistas a los grandes
escritores que arriesgaron hasta sus vidas por dejarnos conocer el
rostro verdadero del monstruo. Ahora es posible encontrar información de
primera mano sobre las víctimas de cualquier sistema totalitario en este
mundo con sólo visitar la internet.
Incluso de Cuba, como sabemos, a la tiranía le ha sido imposible
contener ese manantial de noticias y denuncias que son ya los blogs de
los disidentes cubanos, o los artículos de los periodistas que se
convierten en disidentes. De ahí, seguro, la importancia primaria de la
alta tecnología en estos países que viven bajo la opresión.
Ni Hitler, ni Franco, ni Fidel Castro han contado ni van a contar la
verdad en esos libros amañados que sí los ha habido, pero que se
deshacen ante la evidencia de la realidad contada por los "vencidos".
La lucha de los alzados del Escambray, en la zona más montañosa de Cuba,
y que el Gobierno intentó desprestigiar desde sus inicios llamándolos
"bandidos", fue, no sólo cruenta, sino objeto de la absoluta
manipulación de la tiranía. Desde sus comienzos se quiso tergiversar los
móviles de los alzados, simples campesinos (muchos sin tierras, ni
recursos) que se oponían con clara y profética razón al comunismo. En
medio del entusiasmo popular que el incipiente triunfo de la Revolución
despertó en todos los sectores de la nación, estos hombres (y mujeres)
reaccionaron pronto y decidieron abrir un frente de lucha en El
Escambray. La respuesta no se hizo esperar: el Gobierno los combatió a
sangre y fuego, y los capturados en combate fueron fusilados tras
juicios sumarios donde no había posibilidad de defensa. Otros fueron
encarcelados y los habitantes de la zona, sometidos a cruel vigilancia.
De ahí se les trasladó a la fuerza, en su mayoría, a Pinar del Río,
donde se crearon estos pueblos cautivos y "fantasmas", de los que el
cubano de a pie ignoraba y sigue ignorando todo.
Ahora, tenemos la posibilidad de saber la verdad por boca de sus
víctimas (al menos de algunas, otras han muerto en cautiverio). Cuba,
desplazados y pueblos cautivos (Ediciones Universal, Miami), un libro
testimonio, escrito por Pedro Corzo, Idolidia Darias, y Amado Rodríguez
es un tesoro de información sobre lo que pasó en El Escambray en esas
dos primeras décadas de gobierno comunista. ¿Cuál fue la participación
real de estas personas en la guerra del Escambray? ¿Cómo y por qué
fueron obligados a desplazarse hacia regiones de Pinar del Río, Oriente,
y muchos de sus hijos llevados a escuelas en la zona de Miramar, en La
Habana, donde se les adoctrinaba, eliminando así la posibilidad de que
se convirtieran en el futuro en enemigos del régimen?
El prólogo, del lúcido historiador Marco Antonio Ramos, certero y pieza
introductoria a este extraordinario libro de testimonio, señala, a mi
entender, la clave que lo diferencia de mucho de lo que se escribe, a
veces, sobre estos temas, con las mejores intenciones, pero el peor
resultado: "Este libro, trabajo de investigación, verdadero esfuerzo de
documentación y exposición, es un aporte a la mejor comprensión del
proceso cubano contemporáneo. Su tratamiento puede considerarse como
adecuado. Sobresale en sus páginas la ausencia de exageración como en
algunos relatos a los que hemos tenido acceso a través de las décadas.
Su contenido sirve también para describir incidentes y cuestiones de
resistencia y represión, pero se caracteriza por cumplir lo ofrecido en
su título, lo cual no siempre sucede en labores de ese tipo".
Dividido en varios capítulos sobrecoge, no sólo por lo que cuentan, sino
por la opresión mental en que se ha encontrado hasta ahora el pueblo de
Cuba. Por fortuna, el Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el
Totalitarismo, con sede en Miami, ha rescatado las voces de estos
hombres, mujeres y niños del olvido más infame. Son ellos parte
importante de ese pueblo que en su totalidad, como población civil,
sigue estando cautiva bajo la tiranía. Para terminar, que sea la voz de
Pilar Barroso, una de las víctimas, que nos cuente: "Años después de que
el Gobierno separara centenares de familias, ordenó la construcción de
viviendas para que los campesinos pudieran reunirse con sus esposas e
hijos (...) con esto consumaban un plan que nunca habían confesado pero
que todos conocían aunque nadie hablara de él en público y era sacar de
la zona a todas las personas que podían considerarse contrarias al
régimen y Gobierno, o que en algún momento de sus vidas habían actuado
contra el régimen".
De modo que con este plan, quisieron poner punto final al espíritu de
rebelión que llevó a los campesinos a alzarse: un espíritu preclaro, que
aunque en apariencias fue sofocado con sangre, no se ha apagado aún en
la Isla, y el mejor ejemplo es el fermento disidente que vibra hoy en la
sociedad civil cubana. •
BelkisBell@Aol.com
http://www.elnuevoherald.com/2011/04/10/918753/pueblos-cautivos-dentro-de-la.html
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