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Wednesday, April 13, 2011

Participantes en la expedición: 'Llegado el momento, nos quedamos solos'

Bahía de Cochinos: Aniversario 50

Participantes en la expedición: 'Llegado el momento, nos quedamos solos'
Agencias
Miami 13-04-2011 - 6:02 pm.

A los exiliados que participaron de la invasión en Bahía de Cochinos,
aún hoy, cinco décadas después, les cuesta creer el rotundo fracaso de
esa operación encubierta organizada por la CIA para sacar del poder a
Fidel Castro, reporta la AFP.

Recuerdan la confianza que tenían cuando fueron reclutados en Miami por
la agencia de inteligencia norteamericana, y partieron con la seguridad
de que tendrían detrás una fuerza militar estadounidense que no aceptaba
derrotas.

"En gran medida nos dejamos llevar. Teníamos mucha confianza de que todo
se haría bien", dijo a la AFP Julio González Rebull, un veterano de la
"Brigada de Asalto 2056".

"Y si alguien dudaba de algo, uno de nuestros compañeros siempre
repetía: 'no te olvides que nosotros estamos con John Wayne'. Y eso
creímos", se lamentó el veterano.

Al igual que la gran mayoría de los combatientes, González Rebull no
tenía experiencia militar. Estudiaba periodismo en la Universidad de La
Habana cuando la revolución comandada por Fidel Castro llegó al gobierno
e intervino el diario El Crisol, propiedad de su familia.

"Desde un principio nos dijeron que (el desembarco en Bahía de Cochinos)
era un operativo secreto, nadie sabía nada", recordó el ex brigadista,
que llegó a Miami en mayo de 1960 y meses después, en diciembre, se sumó
al plan para invadir la Isla.

Cuando llego a los campamentos de entrenamiento de la CIA en Guatemala,
"ya había 400 hombres preparándose para la invasión", comentó.

Aprobada por el presidente Dwight Eisenhower y asumida por su sucesor,
John F. Kennedy, la operación de Bahía de Cochinos se inició el 13 de
abril de 1961 cuando zarparon de Nicaragua los buques con los
expedicionarios, entrenados en bases secretas en ese país y en Guatemala.

"Los días previos hicimos vuelos desde Guatemala. Tiramos armas y
propaganda pidiendo apoyo a la invasión en zonas de las montañas del
Escambray y en la Sierra Maestra, donde decían que había algunos alzados
contra Castro", recordó González.

Los exiliados devenidos combatientes comenzaron a percibir que algo no
iba bien cuando les dijeron que de los 16 aviones bombarderos B-26 que
había dispuesto Estados Unidos para la operación, finalmente sólo se
emplearían 8, que luego serían derribados en su totalidad.

"Además, había una gran diferencia de tropas. Recuerdo que en esos días
le dije a uno de los advisers, los instructores estadounidenses: 'con
1500 hombres no podemos hacer mucho". Y me dijo: 'Tú no te preocupes que
nosotros estaremos allí'''.

Los ex brigadistas recordaron que aviones A-4 Skyhawk de la marina
estadounidense pasaron por la Bahía. Operaban desde el portaviones USS
Essex que estaba apostado en la zona, pero nunca entraron en combate.

"Creímos que teníamos un aliado, pero llegado el momento nos quedamos
solos", dijo Félix Rodríguez, otro ex brigadista que se encargó de
reclutar cubanos en Miami para la CIA y luego se infiltró en La Habana
para preparar el terreno para la invasión, con un plan que incluía
intentar matar a Fidel Castro.

"Cuando todavía había brigadistas en el mar, el portaviones
estadounidense y un destructor se fueron sin dar ningún auxilio" a fin
de no develar que Estados Unidos estaba involucrado en el operativo,
dijo Rodríguez.

"Nuestro grupo no participó en absoluto del plan, y eso fue un gran
error", consideró Rodríguez.

"Cuando nos mostraron en Nicaragua la zona en que pensaban desembarcar,
les dijimos que no era adecuada, que había muchos arrecifes de coral,
pero los expertos de la CIA dijeron que no era así", comentó.

Jorge Infiesta-Casals estaba a bordo del Houston, un barco cubano que
debía arribar en la madrugada del 17 de abril al interior de la Bahía de
Cochinos, en Playa Larga.

"Cuando nos estábamos acercando a la costa, todavía de noche, el barco
fue bombardeado y comenzó a hundirse", recordó. "Fue un momento de gran
desesperación, tuvimos que comenzar a tirarnos al mar y allí muchos
compañeros murieron".

Además de los arrecifes de coral que dificultaban llegar a la playa, una
vez en tierra la zona era puro descampado de pantanos, sin elevaciones
ni montes donde ocultarse ni guarecerse.

"Yo pude llegar nadando a la orilla. Allí nos reunimos y salimos hacia
Playa Girón a juntarnos con otro grupo", dijo Infiesta-Casals.

Las municiones iban en una embarcación que fue hundida y se perdieron.

Jorge Marquet que también estaba en el Houston recordó el momento en que
entraron en combate contra las tropas de Castro.

"En cuanto desembarcamos, aquello era correr y tirar. Teníamos bastantes
armas, pero enseguida nos quedamos sin municiones", dijo.

"Sin posibilidades de defendernos y sin apoyo de ningún tipo había que
salvarse como fuera, y todo el mundo salió a ocultarse por las ciénagas
hasta que fuimos rodeados y capturados, pero nunca nos rendimos", afirmó.

Tres días de combates dejaron 156 muertos en las filas de Castro y 107
entre los participantes en la expedición, además de 1.189 prisioneros,
que un año después Estados Unidos lograría liberar con un pago a La
Habana de 53 millones de dólares en medicinas y alimentos.

http://www.diariodecuba.com/cuba/4114-participantes-en-la-expedicion-llegado-el-momento-nos-quedamos-solos

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